Actitudes empresariales. Parte X Y tú, ¿eres un triunfador?

El afán orientador de mejorar o responder a una norma de excelencia

Las personas dotadas de esa aptitud:

• Se orientan hacia los resultados con un gran afán de alcanzar objetivos y requisitos.
• Se fijan metas difíciles y aceptan riesgos calculados.
• Buscan información para recibir la incertidumbre y hallar la manera de desempeñarse mejor.
• Aprenden a mejorar su desempeño.

Peter Lewis, director ejecutivo de Progressive Insurance, en Cleveland Usa, me comenta sobre su empresa: "Uno de nuestros primeros valores es desempeñarnos mejor que antes. Es un desafío enorme, pero a nuestra gente le encanta".

Los valores nucleares de Progressive parecen, en parte, el credo del afán de logro: Excelencia.

"Nos esforzamos constantemente por mejorar, a fin de satisfacer con creces las más altas expectativas de nuestros clientes, de los accionistas y de la gente en general", afirma.

El éxito exige este afán de triunfo. Los estudios que comparan a las estrellas de los niveles ejecutivos con el promedio, revelan que las estrellas presentan las siguientes señales de la aptitud para el logro: discuten y aceptan más riesgos calculados; fomentan y apoyan las innovaciones emprendedoras y fijan objetivos desafiantes para sus empleados; brindan apoyo a las ideas emprendedoras ajenas.

La necesidad de logro es la aptitud individual que más distingue a los ejecutivos estelares de los comunes. Entre quienes ocupan los primeros planos de la gerencia, la obsesión de obtener resultados se puede expresar en el trabajo de todo un departamento o una empresa entera.

Progressive Insurance es el vehículo del impulso competitivo de Peter, tal como Microsoft lo es de Bill Gates. Un estudio hecho sobre los 100 estadounidenses más ricos a lo largo de la historia, entre ellos Gates y Rockefeller, demuestra que todos tienen algo en común: el afán competitivo, una pasión concentrada en su empresa.

El riesgo calculado

Parece un desafío bastante inocente: arrojar una argolla de modo que se ensarte en una estaca. Lo interesante es que, cuanto más lejos se encuentra la estaca, más puntos gana el participante. Y es uno mismo quien fija la distancia.

Es típico de las personas que piensan con demasiada grandiosidad poner la estaca más allá de su alcance. Los cautos en exceso la ponen demasiado cerca, con lo que obtienen pocos puntos. Este juego es una metáfora de la aceptación de riesgos calculados.

La utilizaba David McClelland, profesor de Harvard, para evaluar la capacidad de fijarse objetivos arriesgados, pero manejables. El impulso emprendedor exige que uno sepa aceptar riesgos sin incomodidad, pero sabiendo cómo calcularlos bien. Esta habilidad para aceptar riesgos con inteligencia es característica de los empresarios que tienen éxito.

McClelland descubrió que los trabajadores sobresalientes se fijan metas más difíciles; generalmente ponían la estaca a una distancia que les brindaba un 50 por ciento de aciertos. Esta estrategia de riesgo hace que los grandes realizadores presten atención a las mediciones de desempeño.

Los grandes realizadores (aquellos que están dispuestos a comprometerse con algo nuevo) se sienten incómodos en puestos que sofocan ese impulso. El afán de mejorar aflora como tema constante en los pensamientos de los emprendedores, y como constante perfeccionamiento de su desempeño.

(Inteligencia Social)

 
direcciongeneral@neurocienciasocial.com
{mos_fb_discuss:13}
( 0 Votos )
Imprimir
PDF
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com

Website Ranking