Seguridad y justicia en México

 

La situación profesional y el compromiso personal del doctor Alejandro Gertz Manero es positivamente atípico y de excepción.

Muchos ciudadanos creemos que sólo se puede transitar en el compromiso social de dos maneras:

a) Haciendo política social como directivo de una asociación civil, no lucrativa, con labor en nuestra región.

b) Cuando hay condiciones, participando en la vida pública político-partidista.

Y menciono a detalle esta expresión porque siempre me encuentro a alguien que me dice que está activo en alguna organización apolítica. ¿Perdón? ¿Participas en tu sociedad y no haces política?

Decían los griegos que sólo los idiotas no hacen política; es decir, los ensimismados, los egoístas, a los que no les importa lo que está pasando ni se preocupan por la calidad de vida de su familia, del buen desarrollo de su empresa o donde trabajan, ni de la economía de la región en donde viven.

Pues regresando al doctor Gertz Manero, él combina su vida como académico, como funcionario público y como político. Complejo, ¿no?

El jueves 7 de mayo estuvo en Veracruz el ex secretario de Seguridad Pública de México a principios de esta década, Gertz Manero, quien manifestó que:

1. La inseguridad en México ha crecido desmesuradamente los últimos cuatro años.
2. Las crisis de seguridad van en relación directamente proporcional al desarrollo económico de un país. O sea, a las crisis económicas.
3. El mal reparto de oportunidades económicas y riqueza, agudiza el problema.
4. Somos un país que pasó de ser tránsito de drogas a alto consumidor de las mismas –los delitos por narcotráfico se han incrementado en un 700 por ciento–, lo que genera la lucha de los traficantes por calles, escuelas y hasta ciudades o regiones, creando mayor delincuencia.
5. No sólo es un problema entre adictos y narcotraficantes, pues el que consume drogas y no tiene con qué pagarlas multiplica los delitos y la delincuencia al buscar dinero para su adicción.
6. El fenómeno social, económico y del sistema de justicia no funcionan, a pesar de que, desde la época de Zedillo se han asignado más de 200 mil millones de pesos a los cuerpos policíacos (una cifra sin paralelo en la historia de México) y, parece que entre más dinero peor nos va.
7. México tiene más de 500 mil policías, lo que representa la mayor cifra per cápita, pero con la menor eficiencia.
8. En general no es problema de salarios, sino de estructura. Los sueldos de los directivos y la mayoría de los cuerpos policíacos están en los mismos niveles de otros países en donde sí hay seguridad. (Los Carabineros de Chile son la institución más querida de su país y ganan lo que nuestros policías).
9. En Singapur el índice de seguridad es de los más altos, pero los policías se reúnen diariamente con los ciudadanos a quienes sirven, a quienes cuidan, para darles cuenta de sus asuntos: “Cuando la autoridad y la ciudadanía se unen, no cabe ni un delito en medio”, dice Gertz. Esto no ocurre en México, ya que, generalmente, no conocemos al policía de nuestra zona.
10. Los ciudadanos sí rendimos cuentas a nuestras autoridades de manera regular, al pagar impuestos, derechos, cuotas…

Y así, el también rector de la Universidad de las Américas en la Ciudad de México, y Presidente del CENEVAL, dio cifras:

  1. En México se cometen alrededor de 12 millones de delitos al año.
  2. De éstos, 8 millones son por robos.
  3. De los 12 millones, sólo 1.5 se denuncian ante el Ministerio Público (MP).
  4. De éstos, el MP sólo consigna 250 mil (18 por ciento del total).
  5. Sólo obtienen sentencia condenatoria 190 mil.
  6. De los robos, el 90 por ciento son menores de 8 mil pesos. Lo que quiere decir que los afectados, en gran medida, son los más desprotegidos de la sociedad.
  7. Las ejecuciones en los últimos tres años han superado las 5 mil (o sea, un poquito más que la influenza, ¿no?)
  8. Los costos de inseguridad son 120 mil millones de dólares (15 por ciento del PIB anual).

Estos datos indican que el 98 por ciento de los delitos cometidos en México quedan impunes, convirtiéndonos en uno de los campeones mundiales de impunidad y criminalidad per cápita, y que los costos de este cáncer generan enormes pérdidas y reducción en los niveles de calidad de vida de los mexicanos.

Todo esto por la estructura torcida, manipulada y compleja de nuestro sistema de Seguridad y de justicia, lo cual podemos leer en su libro “Seguridad y justicia. Si se puede”.

Las propuestas, fáciles de leer y comprender –por el formato del libro y el disco compacto que contiene– ya han sido presentadas al Congreso desde 2003, pero, como sucede con las soluciones que no son del interés de los partidos tradicionales, se encuentran en la “congeladora legislativa”; siguen “enlatadas”.

No es, según mi visión, crear nuevas leyes, sino hacer una reingeniería total de las existentes y complementarlas con otras de gran beneficio colectivo.

Al fin de cuentas, según Maslow, la prioridad individual es nuestra seguridad física y la de nuestros seres queridos, y lo menos que podemos esperar de quienes son nuestros empleados tanto en el Gobierno Federal, estatal, municipal, en los tribunales, los órganos de justicia y el congreso, es que nos den la tranquilidad de que podemos vivir con libertad y tranquilidad.

¿O no es lo mínimo que tú pedirías?
 
jperdomo@infosel.net.mx

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