Duplicidad, ¿se puede amar sin confiar?

¿Alguna vez has imaginado cómo sería trabajar como un agente secreto? ¿Correr riesgos, con la adrenalina a tope? ¡Emocionante!, ¿no? Pero, ¿has pensado en cómo se sentiría tener que mentir todo el tiempo, sin poder ser tú mismo? ¿Desconfiando de todos los que te rodean, porque no sabes si te están engañando o no?

Este escenario es el que nos presenta el director y guionista Tony Gilory, en la película Duplicidad (Duplicity), la cual es protagonizada por Julia Roberts (Claire Stenwick), Clive Owen (Ray Koval), Paul Giamatti (Richard Garsik) y Tom Wilkinson (Howard Tully).

Claire y Ray, un par de agentes secretos, ella de la CIA y él de MI6, fraguan un plan para embaucar a dos transnacionales competidoras, cuyos directores tienen un duelo a “muerte”. ¿Pero cómo es que dos espías que trabajan para semejantes agencias deciden unir fuerzas?

Para entenderlo, van los antecedentes: Claire y Ray se conocieron en Dubai. Como parte de una misión ella lo usó y abandonó, dejándolo inconsciente y aprovechando la ocasión para cumplir con su objetivo, por lo que él perdió su trabajo. Por ello, no sorprende que durante la cinta ambos personajes nos muestren la dificultad que tienen para confiar el uno en el otro.

Volviendo a la trama, uno de los ejecutivos, Richard Garsik, contrata a un equipo de agentes para que se infiltren en la compañía de su acérrimo enemigo, Howard Tully (Tom Wilkinson), y lo informen sobre los planes de su rival. Durante el espionaje, Claire descubre que Tully tiene un arma secreta bajo el brazo: un nuevo producto que revolucionará la industria cosmética.

Sin embargo, mientras que Claire y Ray trabajan para Garsik y su equipo de espías, y mantienen una relación amorosa, planearán la forma de engañar a todos los implicados: Tully, Garsik, y el resto de sus compañeros, para así hacerse de la fórmula del producto secreto, la cual venderán, dividiéndose las ganancias.

¿Podrán Claire y Ray salir bien librados y ejecutar sus planes? ¿Podrán defraudar a dos de las compañías más poderosas del mundo? ¿Descubrirán su relación? Simplemente, ¿podrán confiar el uno en el otro, o  las dudas harán que su misión fracase?

Si eres de las personas que disfrutan las cintas de espías y engaños, como James Bond o La Gran Estafa y sus secuelas, entonces no puedes perderte Duplicidad, una cinta en la que no sabrás en quién confiar y en quién no hacerlo, pues, tal vez, todos los personajes tienen doble cara.

Además, su edición es atractiva y dinámica, ya que en ocasiones la pantalla se divide en recuadros que retratan la misma escena, pero desde distintos ángulos.

Sin embargo, la historia, que se cuenta de forma no lineal, es decir, con saltos en el tiempo, se vuelve predecible conforme avanza el desarrollo, ya que se abusa de este recurso para estructurar la narración. Pero también de las tomas estáticas que se hacen a los actores mientras reflexionan, para dar pie a flashbacks o recuerdos… éstas, para acabarla de “amolar”, se ven forzadas.

Sin duda, Duplicidad es una historia de intrigas que nos puede dar muchos elementos para reflexionar. Una relación sin confianza, como la de los protagonistas, de entrada, ¿es una relación que vale la pena? Para Claire y Ray la respuesta es afirmativa, pues según ellos se aman, a pesar de saber quiénes son.

Es cierto que para que el amor sea verdadero, debe darse con base en el conocimiento del otro; al estar consciente de sus defectos y virtudes, y a pesar de éstos y gracias ellas, amarlo. No obstante, la confianza es un elemento fundamental en cualquier relación, un valor que a lo largo del tiempo puede sobreponerse a éste.

Confianza y amor son igualmente importantes, por lo que hay que fomentarlos siempre; de lo contrario, caeremos en el juego de la Duplicidad.

 
msalinas@yoinfluyo.com
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