Víctor Mora, simplemente sensacional

Víctor Mora fue el gran triunfador de la cuarta corrida de la Temporada Grande en la Plaza México, luego de cortarle las orejas al quinto de la tarde y dejar ir otras dos por sus fallas con el acero en el primero de su lote. Pero más allá del número de apéndices, el diestro de Aguascalientes mostró hambre y dejó muy en claro que quiere comer de esto.

También hizo el paseíllo Fermín Rivera, quien resultó con un fuerte golpe en la cabeza y sólo pudo lidiar un toro, mientras que el primer espada, Juan Antonio Adame, dejó un buen sabor de boca, aunque sin lograr redondear. Se lidió un encierro de Malpaso, bien presentado pero desigual en cuanto a juego.

Juan Antonio Adame abrió plaza ante “Cardenche”, un toro noble pero débil, con el que no se pudo acomodar del todo al torear a la verónica. El de Monterrey cubrió con soltura el segundo tercio, aunque sin el lucimiento que él hubiera deseado.

Al tomar la sarga, los deseos de Adame se estrellaron ante un burel que llegó muy parado al tercer tercio de la lidia. Pese a ello, el joven diestro estuvo insistente y logró extraerle algunos buenos derechazos, aunque aislados, lo que no permitió que se mascara la faena importante. Terminó de gran estocada y dio una vuelta al ruedo tras no habérsele concedido la oreja que el público pedía. Desde nuestro punto de vista, bien el Juez.

Con el segundo de su lote, “Polvorón” de nombre, Juan Antonio tampoco logró acoplarse con la capa. Como si fuera una calca de su labor con el toro que abrió plaza, volvió a colocar las banderillas, de nueva cuenta sin gran éxito.

Su faena de muleta no tuvo ni pies ni cabeza, pues el muchacho jamás pudo someter la aspereza que presentó el de Malpaso. Sin embargo, mató de una soberbia estocada que hizo que el público solicitara, en menor proporción, la oreja, misma que justamente no fue otorgada. En cambio, Adame salió al tercio a recibir una sonora ovación.

Fermín Rivera salió con el santo de espaldas en esta tarde, ya que el único que pudo lidiar, “Chubasco”, fue un burel con un comportamiento lleno de bravuconería, pues por momentos peleaba con casta y en otros se rajaba, quedándose corto y rascando la arena.

El burel llegó al tercer tercio totalmente aplomado, aunque de repente tiraba derrotes y pegaba arreones. Cuando intentaba torear al natural, Fermín le dudó al de Malpaso y éste se le fue encima, propinándole una voltereta espeluznante de la que el torero quedó totalmente inconsciente.

De inmediato, el torero fue trasladado a la enfermería, de donde ya no salió sino sólo para ser llevado al hospital con un traumatismo cráneoencefálico, del que al parecer ya ha reaccionado. Este toro fue estoqueado por Juan Antonio Adame de una estocada muy caída pero efectiva.

Víctor Mora armó la escandalera con “Capricho” desde que se abrió de capa, pues consiguió pararle patas al burel con una serie de mandiles llenos de arte y solera pura, bien rematados con la revolera. Tras el puyazo, quitó por gaoneras, lances que le resultaron de auténtica pintura.

El joven de Aguascalientes inició su faena pegando una vitolita con la mano izquierda en el terreno del tercio, para luego quedarse muy quieto y endilgar tres muletazos por alto y el forzado de pecho. De inmediato, Mora se dio a correr la mano, ligando una serie de derechazos muy templados, y aprovechando las dulces embestidas de este toro noble y con recorrido.

La labor continuó con otras dos tandas por la diestra, en las que cada muletazo fue superior que el anterior. El momento cumbre de la faena fue cuando Víctor despidió al burel en un derechazo y logró ligar la arrucina, pase que puso al público en pie.

Ya con el público totalmente entregado, Mora probó con la mano izquierda, pero desafortunadamente el toro no tenía la misma claridad que por el derecho. Aún así, le extrajo algunos naturales de buena factura que calaron hondo entre el público, para luego retomar la faena con la derecha, cuajando más derechazos enormes e intercalándolos con algunos adornos, como trincherillas y molinetes. Terminó con una serie de ajustadas manoletinas, y a por el estoque.

Para mala fortuna, Víctor perdió las orejas por pinchar en repetidas ocasiones, pero el público lo reconfortó obligándolo a dar una vuelta al ruedo, misma que resultó con gran fuerza. Para el toro, un merecido arrastre lento.

Mora tuvo que lidiar al toro que le correspondía a Fermín Rivera, el quinto de la tarde, de nombre “Alipus”, al que le ejecutó un quite por chicuelinas que, sin ser muy ligado, emocionó al público porque se pasó muy cerca las astas del burel.

Con la sarga, Víctor se pegó un arrimón de aquellos ante un burel que desarrolló mucho sentido y se quedaba corto en sus embestidas. Ahí, metido entre los pitones y poniendo sus muslos de carnada, consiguió bellos muletazos por ambos pitones.

No cabe duda que Víctor se puso en terrenos comprometidos y se jugó verdaderamente la piel, tanto así que, en un descuido, el toro se lo echó a los lomos, afortunadamente sin consecuencias. Mora se puso en pie sin mirarse la ropa y continuó entregándose sin cortapisas.

Tras una serie de ajustadas manoletinas, rubricó su labor con una gran estocada y, entre gritos de “torero, torero”, el público exigió las dos orejas, acertadamente concedidas por la autoridad.

Con el sexto de la tarde, un toro manso y descastado, Víctor Mora se mostró en el mismo plan de insistencia, aunque no consiguió el triunfo dada la sosería y la poca casta de ese mal pájaro.

El próximo domingo se anuncia un encierro de San Marcos para Guillermo Capetillo, Fernando Ochoa y Juan Chávez, quien confirma la alternativa. Vaya un cartel atractivo que deberá llevar gente al tendido.

Ficha:

Cuarta corrida de la Temporada Grande 2008/2009 en la Plaza México. Aproximadamente unos cinco mil aficionados en el tendido.

Se lidiaron seis toros de Malpaso, justos de presentación y que desarrollaron un comportamiento irregular. El tercero de la tarde, “Capricho”, No. 31 y con 470 kg., recibió arrastre lento.

Juan Antonio Adame, de escarlata y oro. Vuelta, palmas cuando mató al que lesionó a  Fermín Rivera, y al tercio.

Fermín Rivera, de sangre de pichón y oro. Se retiró a la enfermería en el único que mató, por un traumatismo craneoencefálico.

Víctor Mora, de palo de rosa y oro. Vuelta, dos orejas en el que mató por Fermín Rivera y ovación.

Víctor Mora salió a hombros de la plaza.

Pesos: 476, 462, 470, 465, 462 y 460.
 
jnacif@yoinfluyo.com

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