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“El Fandi” tomó la alternativa el 18 de junio de 2000, en Granada, llevando como padrino a José María Manzanares, y bajo el testimonio de Julián López “El Juli”. Dos años más tarde confirmó en Madrid, siendo Lusi Francisco Espía su padrino, y Antonio Ferrera el testigo.
Confirmó en la Plaza México el 1 de diciembre de 2002. Eulalio López “Zotoluco” fue su padrino, mientras que Rafael Ortega fungió como padrino. Desde ese día, ha toreado varias veces en el Monumental de Insurgentes sin alcanzar el triunfo rotundo que lo catapulte como uno de los consentidos de la afición capitalina.
En España fue líder en el escalafón durante las temporadas 2005 y 2006. Tanto torear le dio un sitio envidiable, pero además, triunfó fuerte y se colocó como uno de los toreros más importantes por aquellas tierras.
Lo mejor de “El Fandi” es la manera en que coloca las banderillas, ya que resulta un espectáculo aparte. Su especialidad es el par de la moviola, que se realiza corriendo de espaldas. También ejecuta de maravilla, y de hecho es el principal maestro, el par al violín.
Con la capa suele torear de forma muy asentada a la verónica, y de vez en cuando realiza quites pocas veces vistos, como la crinolina o la saltillera, de invención mexicana.
David Fandila puede ser catalogado como un experto en la suerte suprema, ya que la ejecuta con cierta facilidad y gran efectividad. Esto le ha permitido cortar muchas orejas a lo largo de su carrera.
El punto débil de este diestro es, sin lugar a dudas, su toreo de muleta. Al “Fandi” le cuesta mucho templar las embestidas de los toros, así como no dar tantos pasos entre los pases. No es un diestro muy poderoso, así que cuando se enfrenta a un astado picoso generalmente es incapaz de someterlo.
Más allá de ser limitado con la sarga, su espectacularidad no está a discusión; verlo deleita la pupila a los aficionados taurinos, ya que es un atleta en toda la extensión de la palabra.
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