El libro de sexualidad del GDF: ¿educación integral o propaganda ideológica?

 

En días pasados, Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), anunció la distribución del libro Tu futuro en libertad. Por una sexualidad y salud reproductiva con responsabilidad, elaborado por iniciativa de su gobierno,entre alumnos de preparatoria en la Ciudad de México. Este libro pretende ser una guía de educación sexual para los jóvenes del DF.

Los contenidos de este libro han causado preocupación en importantes sectores de la sociedad capitalina, por el riesgo que supone que el Estado, en este caso a través del Gobierno del DF, se entrometa en áreas que no le competen, así como por la posibilidad de que se imparta una educación sexual desde una perspectiva parcial, ideológica y contraria a la dignidad de la persona.

A continuación se analizarán, de forma breve, algunos hechos que convierten a este libro en un instrumento de manipulación ideológica, más que de formación humana integral.

1. Nula pluralidad en su diseño

La elaboración del libro Tu futuro en libertad. Por una sexualidad y salud reproductiva con responsabilidad no fue producto de un ejercicio de consulta con amplios sectores de la sociedad ni con asociaciones de padres de familia. En su preparación participaron únicamente grupos identificados con la ideología del Partido de la Revolución Democrática (en el poder en el DF) y de la izquierda feminista radical y proabortista.

Prueba de ello es que en el consejo editorial, tal y como se menciona en el libro, participó María Consuelo Mejía Piñeros, directora general de la asociación civil Católicas por el Derecho a Decidir, y María Luisa Sánchez Fuentes, del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE). Estas dos asociaciones –Católicas por el Derecho a Decidir y GIRE– llevan muchos años promoviendo la legalización del aborto, el feminismo radical y la ideología de género.

Otros grupos de las mismas tendencias ideológicas que también participaron en la elaboración del libro son: Red Nacional Democracia y Sexualidad (DEMYSEX), Afluentes, o Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC).

El libro contiene un anexo en donde se recomienda al lector acudir a diversas asociaciones civiles en aras de obtener información complementaria a la del texto. Además de las citadas, se promueve a organizaciones como el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir o MEXFAM, igualmente identificadas con el feminismo radical y la ideología de género. No hay mención a una sola de las múltiples organizaciones no gubernamentales que abordan el tema de la sexualidad desde una perspectiva distinta.

De esta forma, vemos que un tema tan importante y que, por lo tanto, nunca ha estado exento de polémica como es el de la educación sexual, no se escuchó a todas las voces, sino simplemente a las que piensan de una forma muy específica.

2. Visión reduccionista y desinformada del tema de la sexualidad

A lo largo del texto se puede apreciar, en innumerables ocasiones, que se maneja una visión reduccionista y simplista de un tema tan amplio y complejo como es el de la sexualidad humana, a la que con frecuencia se le confunde en el libro con la mera genitalidad. El libro carece de cualquier referencia antropológica o moral indispensable a la hora de abordar un tema de esta envergadura.

Hay varios ejemplos de lo anterior. Sin afán de ser exhaustivos, hablaremos solamente de algunos de ellos. En la página 64 se dice de manera textual:

“La relación sexual tiene como objetivo primordial sentir placer”.

¿No es ésta, acaso, una visión limitada de un tema que va más allá de lo simplemente biológico y corporal e incluye sentimientos y afectos? Aseveraciones como la anterior abundan en el libro.

Por otro lado, se oculta dolosamente información sobre ciertas prácticas anticonceptivas, por ejemplo, la utilización de la Pastilla Anticonceptiva de Emergencia (PAE), de la que en ningún momento se habla de los efectos nocivos que puede causar en la mujer. Lo mismo ocurre respecto al aborto, al que se le menciona con el eufemismo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y se promueve constantemente. No habla de los comprobados efectos físicos y psicológicos que el aborto causa en la mujer, ni de las discusiones que existen por el hecho de que supone terminar intencionadamente con una nueva vida humana. Se le menciona como un derecho y una opción más.

En el texto predominan, a la hora de intentar establecer deficientes sistemas éticos, los elementos emocionales y afectivos sobre las facultades superiores del alma humana, que son la inteligencia y la voluntad. No hay, por lo tanto, menciones al valor del esfuerzo, el trabajo, la superación, el sacrificio o la humildad como factores necesarios para el crecimiento moral del joven. De esta forma, se promueve un comportamiento que simplemente busque no dejar consecuencias negativas de los actos que se lleven a cabo, sin reparar si éstos, por sí mismos, son buenos o malos y contribuirán al auténtico desarrollo de la persona y al respeto a su eminente dignidad. Hay, pues, un absoluto relativismo en las páginas de este libro.

En el libro se promueve intensamente la ideología de género (muy distinta a lo que es la intención absolutamente legítima por lograr la equidad de género en nuestra sociedad) como concepción en virtud de la cual se niega la naturaleza constitutiva de la sexualidad y se considera que la diferenciación entre sexos obedece a construcciones sociales sujetas a cambio. Se asumen así en los contenidos del texto la gran mayoría de las tesis del feminismo radical y de los movimientos lésbico-gays, sin posibilidad de crítica y bajo la amenaza de que quien se oponga a ellas será calificado como “homófobo”. De esta forma, se habla de “diferentes orientaciones y preferencias sexuales”, todas ellas equiparables.

En el libro también se habla del tema de la drogadicción, pero simplemente en lo que respecta a la relación que el uso de determinadas drogas pueda tener con la sexualidad y con el placer que del ejercicio de ésta se deriva, lo cual supone nuevamente una perspectiva limitada.

3. El Estado como único referente moral

Quizá lo más preocupante del texto sea que muestra una intención muy poco compatible con una auténtica democracia liberal, y que consiste en la eliminación de todo referente moral que no sea el Estado, siendo éste el que dictamina lo que es bueno y lo que es malo, y que a través de la educación se apodera de las conciencias de las personas.

De la lectura del libro se desprende la noción de que es el Estado quien otorga derechos; no es el ser humano el que los tiene por sí mismo por el hecho de ser persona y de gozar de una identidad intrínseca y que antecede al propio Estado. En la página 120 se dice textualmente:

Los derechos humanos son producto de los acuerdos de la comunidad internacional, que está conformada por todos los países o naciones que se agrupan en la Organización de las Naciones Unidas, y fueron reconocidos por primera vez en la Declaración de los Derechos Humanos en 1948.

Con esta definición tan limitada y preocupante de los derechos humanos, se entiende por lo tanto que se puedan desconocer derechos inherentes a la persona, como el de la vida desde la concepción, y promover en cambio “nuevos derechos”, como el del aborto o el de las uniones legales entre las parejas del mismo sexo. Asimismo, con esta definición se considera que lo que es legal es bueno por ese simple hecho (como se menciona en repetidas ocasiones en el caso del aborto antes de las 12 primeras semanas de gestación en el DF).

Con este texto se promueve la imposición de una ideología determinada desde las instancias estatales, en este caso el GDF. Se está cayendo, así, en un nuevo totalitarismo, al exceder el Estado las funciones que le son propias. El libro incluye entre sus contenidos cuestiones como “una vida más feliz”, “la amistad”, “el noviazgo y el free”, “proyecto de vida”, “la autoestima”, entre otros, con enfoques y fundamentos claramente ideológicos, es decir, a partir de una visión preconcebida de las cosas. Supone una intromisión ilegítima del Estado en la educación moral de los alumnos, que es una responsabilidad y un derecho fundamental de los padres.

Y es que, en efecto, hay ámbitos ante los cuales el Estado no tiene ningún derecho a entrometerse, como puede ser la conciencia, la relación del hombre con Dios, la familia, o la cultura; ámbitos en los que ha de crear las condiciones necesarias para que el espíritu humano se explaye tanto cuanto sea capaz de hacerlo, sin más límite que el orden público. Convertir a la escuela pública en agente ideológico constituye un atentado a la libertad de los padres de familia.

Con este libro de texto, el GDF está desconociendo el derecho fundamental que tienen los padres de familia de educar a sus hijos en las convicciones morales que crean convenientes. De esta forma invade espacios que no le corresponden.

Esto no quiere decir que el Estado, a través de cualquiera de los tres órdenes de gobierno, no pueda ofrecer educación sexual para las nuevas generaciones. Pero esta educación no puede desconocer que compete a la familia comunicar y desarrollar los valores morales e intelectuales necesarios para la formación y perfeccionamiento de la persona y de la sociedad. De otra manera, el Estado se convierte en agente de propaganda sectaria, tal y como ocurre con el libro mencionado.

Las intenciones ideológicas del GDF quedan explícitas en la presentación del libro por parte de Marcelo Ebrard y de Axel Didriksson, secretario de Educación capitalino.

Dice Ebrard (página 9):

“Queremos ofrecerte en este texto información actualizada con evidencia médica-científica, en forma directa y abierta, es decir, sin tabúes ni fanatismos, sin mentiras ni verdades a medias. (…) Los temas fundamentales que se abordan en este libro son la sexualidad y la salud reproductiva, aspectos primordiales para una educación integral y, sobre todo, para una vida más feliz. La forma en que nos relacionamos con nuestro cuerpo, con nuestra sexualidad, cómo vivimos el amor y el derecho al placer en nuestras relaciones afectivas, son componentes esenciales de una educación integral y una mentalidad diferente”.

Dice Didriksson (p. 13):

“Es imperativo que juntos transformemos nuestra sociedad para que aprendamos a convivir con la diversidad, con las diferencias de todo tipo (…). Para ello es necesario establecer relaciones solidarias, democráticas, respetuosas e igualitarias; sobre todo cuando nos enamoramos y queremos vivir nuestro erotismo dando rienda suelta a la imaginación, a la creatividad, con el propósito de lograr un desarrollo pleno como seres humanos.

“Transformar la escuela significa: transformar nuestra ciudad, deshacernos del sistema de enseñanza y aprendizaje que aún enseña y reproduce relaciones de desigualdad. Pongamos la educación en el centro de toda nuestra actividad, para dirigirla hacia la construcción de nuestro futuro. Sabemos que, para lograrlo, también se deben reformular los programas y los contenidos, los libros de texto y la pedagogía con la que actualmente aprendemos. Pero para eso habrá tiempo, te lo aseguramos”.

¿Es función del Estado decir cómo deben vivir el erotismo los ciudadanos, tal y como propone Axel Didriksson? En otra parte del libro (p. 140) se dice:

“El Estado laico debe garantizar que ninguna creencia pueda ser impuesta a las demás personas, y debe reconocer el ejercicio de la libertad de conciencia a niños, niñas, jóvenes y personas adultas, concediéndoles la existencia de la razón y de procesos abstractos de pensamiento complejos, que permiten combinar sentimientos y códigos morales, para decidir en negociación con la conciencia interna”.

Es evidente que el libro es incongruente con tal propósito, ya que en todo momento busca imponer unas creencias muy particulares y concretas en materia de sexualidad y bioética a los jóvenes.

Conclusiones: Un libro ideológico y manipulador

Por las razones arriba mencionadas, el libro Tu futuro en libertad. Por una sexualidad y salud reproductiva con responsabilidad editado por el GDF supone un esfuerzo por difundir una agresiva agenda ideológica en materia de sexualidad y bioética. Por lo tanto, constituye un texto claramente manipulador que en nombre de la laicidad y la ciencia, pretende imponer una moral y unas convicciones propias del grupo en el poder.

Entre otras cosas, una auténtica laicidad obliga al Estado a mantener una posición de neutralidad ideológica en el ámbito de la educación pública, algo que en ningún momento ocurre en este libro, el cual invade la conciencia moral de los alumnos, cuya responsabilidad es de los padres y en ningún caso del Estado. 

Los contenidos del libro no respetan los derechos y libertades básicas como son la libertad doctrinal en la escuela y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, según sus convicciones morales.

Por lo tanto, no se debe descartar que uno de los objetivos no mencionados del libro sea formar a las nuevas generaciones de jóvenes del DF en la ideología del Partido de la Revolución Democrática, a fin de ganarse una clientela electoral permanente y de largo plazo. Supone, pues, un intento por llevar a cabo una verdadera revolución cultural que cambie las mentalidades y convicciones de los habitantes de nuestra ciudad.
 
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