Universitarios no entienden lo que leen

Un estudio del Consejo Superior de Educación realizado durante dos años comprobó que el 46% de los alumnos no logra comprender los textos. La mayoría, además, tiene malos hábitos de aprendizaje: estudia el día antes del examen, no relaciona los contenidos y retiene definiciones de memoria sin llegar a descifrarlas.

Según otro análisis, realizado por la investigadora Irene Trufello, la mayoría de los alumnos desarrolla sólo un conocimiento de tipo superficial: retiene de memoria, carece de análisis crítico y, por lo tanto, de opinión.

Repetir los contenidos sin comprender lo que significan, estudiar toda la materia el día antes del examen y hasta resolver los problemas matemáticos con una estrategia aprendida de memoria son los vicios más comunes que suelen cometer los estudiantes universitarios.

Según cifras que maneja la Comisión Nacional de Acreditación, el 68% de los alumnos tiene problemas para expresarse y un 61% carece de raciocinio lógico-matemático.

"No leen, y si lo hacen, no lo comprenden". A esa lapidaria conclusión llegó la investigadora Claudia Gilardono después de estudiar durante dos años el hábito lector y comprensión de los estudiantes de séptimo y octavo semestres en planteles privados y tradicionales del país, análisis que realizó para el Consejo Superior de Educación a fines de 2006. Las cifras son claras: el 46% de los estudiantes no entiende lo que lee y casi el 32% no cuenta con la capacidad para asociar contenidos de más de una disciplina.

Déficit que, según la investigadora, van en directa relación con la frecuencia con que los alumnos recurren a los libros. Según el mismo análisis, el 35% de los universitarios de planteles tradicionales no acostumbra a leer diariamente, cifra que en el caso de las entidades privadas aumenta al 42%. En el detalle por carrera, los que tienen más incorporado el hábito de lectura son los estudiantes de ciencias exactas de planteles tradicionales, seguidos por alumnos de carreras humanistas.
 
En último lugar quedan los estudiantes de carreras científicas de los planteles privados. Esta falencia influye directamente en el rendimiento académico, ya que a diferencia de los colegios -donde es común utilizar un pensamiento lineal, simple y memorístico-, en la universidad se requiere de un razonamiento más profundo, con capacidad de análisis, reflexión y opinión. Una forma de pensar que se desarrolla gracias a la lectura frecuente.

Los malos hábitos

¿Cómo aprenden los alumnos? Eso es lo que desde 1988 viene midiendo la magíster en Educación de la U. de Chile Irene Trufello. Para esto adaptó el Test de Schmeck, una prueba creada en 1967 en la U. de Illinois (Estados Unidos) que indaga las técnicas de estudio. Este clasifica el nivel de conocimiento en tres grados: el profundo (comprende, aplica los conceptos y es capaz de crear un nuevo conocimiento a través de lo aprendido), el elaborativo (desarrolla una estrategia personal para entender lo que dice la materia) y el superficial (no comprende lo que estudia, retiene de  memoria y carece de análisis crítico).

En los años que ha aplicado la prueba, los resultados revelan que la mayoría de los estudiantes chilenos tienden a desarrollar el conocimiento superficial. En la U. Alberto Hurtado, por ejemplo, miden los conocimientos de sus alumnos durante el primer año: el 60% tiene logros en comprensión lectora, pero sólo el 40% es capaz de escribir un texto. En la U. Católica, el 21% de los alumnos reprueba el test de lenguaje.

En algunas universidades privadas, en tanto, el 70% de los estudiantes reconoce que les va mejor cuando tienen que repetir definiciones de memoria y 52% dice que rara vez usa el diccionario o recurre a una biblioteca para estudiar.

Trufello también demuestra que es bajo el porcentaje de alumnos que practica un estudio sistemático, es decir, clase a clase, sintetizando conocimientos y esquematizando las materias. Este tipo de estudio, según la académica de la UDD, Florencia Jofré, es mayor en el caso de las mujeres, quienes tienden a ser más esquematizadas y organizadas.

Se buscan soluciones

En los planteles tienen claro el diagnóstico: el gran desafío que enfrentan los académicos es acabar con los malos hábitos de estudio de los alumnos. Y el principal de éstos es retener los conocimientos sin comprenderlos y sólo hasta el día de la prueba.

Por eso, la mayoría está desarrollando distintos sistemas. En la U. Alberto Hurtado y en la U. de Chile, a través de cursos remediales. En la Finis Terrae están capacitando a todos los profesores a través de un diplomado gratuito. En la U. Católica de Valparaíso y la U. de Los Andes cuentan con un sistema de tutorías donde un profesor apoya a un alumno hasta el fin de la carrera. En la UC, según cuenta la directora general estudiantil, Nuria Pedrals, cuentan también con talleres de Técnicas de Estudio y los programas donde los alumnos suelen aprender de memoria han cambiado su forma de evaluar: en Derecho, por ejemplo, ya no basta con memorizar leyes; ahora los alumnos deben trabajar con casos concretos.

Datos

* 33% de los universitarios chilenos señala que no lee nunca, casi nunca u ocasionalmente.

* 66% de los estudiantes no concurre a la biblioteca como primera opción para obtener los textos.

* 42% de los alumnos de universidades privadas no lee diariamente. Esto es un 12% más que en las tradicionales.

* 73% de los estudiantes de ciencias exactas de universidades tradicionales lee diariamente.

Un alumno norteamericano lee dos veces más que el chileno. Según los resultados entregados en la International Adult Literacy Survey (Ials), realizado en 2004 por el Instituto Nacional de Literacidad de Estados Unidos y que mide el hábito lector en 22 países, 85% de los chilenos entre 16 y 65 años tiene comprensión lectora en el nivel 1, es decir, apenas son capaces de entender la etiqueta de instrucciones que trae un producto comercial. En el caso de Estados Unidos, esta cifra alcanza sólo a un 20% y en los suizos es menor al 8%.

Entre los universitarios nacionales, sólo 25% de los que egresa de la educación superior alcanza el nivel 4-5 de comprensión lectora, esto es, tener la habilidad de inferir a partir de lo que conocen y la capacidad de generar una nueva información desde lo aprendido. En el caso de EE.UU., esta cifra llega al 60%.

Los egresados de Harvard obtienen 100% en los niveles máximos. Esto se explica por la excelencia académica que tienen sus estudiantes y también que desde la década de los ochenta se ha venido aplicando el "Project Zero".

Este es un plan complementario que sigue a los alumnos desde que entran para equipararlos en conocimientos de ciencias, artes, lenguaje y matemáticas. Este programa ha servido como base a distintas instituciones que recién ahora están intensificando los conocimientos de su alumnado.
 
Marisol Olivares

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