Si por una parte, por no tener posibilidad alguna, por estar en desventaja ante un candidato arrollador que había forjado su campaña con sobrado tiempo y amasado, bien o mal, seguidores por millones, seducidos por su encanto de líder populista -como todo pillo- y por ser más deslenguado que de palabra, la victoria de Felipe Calderón fue toda una sorpresa; por la otra, gracias a ese caminar del tiempo, la legalidad sobre la elección se ha reafirmado, validándose por sí misma la mínima diferencia, -democracia al fin- que se impone a la maquinación de la acusación de fraude y robo, que sostienen quienes fueron incapaces de cristalizar la fuerza y ventaja que tuvieron a lo largo de la ardiente campaña... No convencieron, no escucharon, no movieron a la confianza... no gustaron y por eso perdieron, así de sencillo y simple y a la fecha han perdido 30% de ese impresionante capital político que se habían embolsado.
La sombra del desastre que se cernía sobre Calderón y sobre lo que sería su gobierno se ha diseminado y el balance, a un año, es más que favorable, como lo refleja el aumento de su popularidad y el que la mayoría de la sociedad avale las medidas que ha tomado, que para muchos, eran impensables... Contrario al buen caminar del Presidente Calderón, los efectos de las acciones de los contras, aunque tenaces y voluntariosas en llamarlo Presidente ilegítimo, van a la baja, no obstante que sigan desarrollándose con el empuje de una eficiente capacidad de convocatoria, que no representa la mayoría de la sociedad y que tampoco ha impactado la firmeza de las decisiones tomadas por el Presidente, a lo que suma sus reiterados llamados a la unidad para superar diferencias y trabajar en bien del país y del pueblo, actitud que despierta comentarios en el sentido de: el chaparrito la está haciendo... A la acción, la reacción sostenida -perversa- de la negación, de la rebelión y necedad de intentar mantener presente un asunto pasado, juzgado y resuelto, como fue la elección presidencial del 06, que visto como pasó el domingo pasado, día del aniversario, no queda más que la conclusión, de que la lápida del fracaso que pesa sobre AMLO y sus amarillos, los seguirá hundiendo más... Sí, se llenó el Zócalo... ¿Y qué? El PRI también lo atestaba... La gran plaza, histórica, emblema y corazón de la nación y propiedad de todos los mexicanos -por lo que debiera estar libre y limpia para su disfrute diario- ha sido tomada hace rato por grupos, para sus mítines y protestas y alterar la paz y el orden... El domingo se llenó de rostros, gestos y gritos; de colores, olores y vendedores. Domingo de distracción para el infelizaje... una molestia más, pachangosa, sin ningún aporte que pruebe lo que acusan, en tanto confirman su necedad, olvidando los problemas urgentes de la nación y su deber como políticos, líderes y gobernantes, de garantizar a todos alimento, educación, inversión, seguridad, orden, legalidad, empleo, producción y salario retributivo -no caridad-. Por cierto, aparecieron dos libros sobre el 2 de julio, uno de Elena Poniatowska y otro de AMLO, que le gustarán si es amarillo y si no, como dijo aquel: si ya tiene un libro para qué quiere dos más.
El combate abierto al narco-crimen, la Ley del ISSSTE, la propuesta de Reforma hacendaria, para su debate -serio y en su lugar y momento y no en la banqueta-, la remoción de jefes policíacos, su buen desempeño en giras al extranjero, su firmeza y carácter en las decisiones, son los puntos a favor del Presidente Calderón a quien además le ayudan Ebrard -el gobernadorcillo valiente-, y el patito AMLO, al negarse a reconocerlo como Presidente legítimo y constitucional, y el PRI, con su conocida actitud ratonera de no tener prisa ni acelere para resolver las urgencias de la nación... Descobijados ya los virtuales responsables del soñado fracaso y de que el país siga amarrado a la desigualdad, injusticia y atraso, se refleja en las encuestas recientes en donde es clara la baja en popularidad de AMLO y Ebrard, así como el desprestigio de los partidos, legisladores y la falta de credibilidad en la clase política en general, que de tener mínimo sentido común, cambiaría a lo positivo rápidamente... Nada doblará y cero negociación, dicen y gritan los grupos que sabotean la unidad y diálogo político, pero ahí están los resultados electorales del domingo, con carga de abstencionismo en Durango, Chihuahua y Zacatecas, lo que debe prender los focos rojos en todos los partidos y en toda la clase política y gobernante, que en aras de sus ambiciones de poder olvida su compromiso y deber para con la nación y el pueblo... el voto será el palo y el castigo...
La sociedad está harta, cansada de demagogia, plantones y escándalos, mientras asuntos serios como el de la migración, desempleo, salario insuficiente, producción, competitividad, educación, salud, exigen atención total y acciones, no de protesta y escándalo, sino de proyectos para atraer inversión que se aplique a planes de desarrollo para generar aquí los empleos que millones van a buscar al extranjero. Está la preocupación y obligación de la clase política de no regodearse con marchas al bote del Zócalo, que poco o nada dicen en cuanto a lo que preocupa, quiere y exige la sociedad... FIN DE MONITOR.- El tanto odiado como aplaudido José Gutiérrez Vivó, de comunicador de noticias en radio, siendo innovador y valioso su aporte, se convirtió en noticia, al anunciar que Monitor salía del aire; moría, por un boicot que lo dejaba fuera de la publicidad comercial, promovido por el ex Presidente Fox, en contubernio con el Grupo Radio Centro. La indignación y la protesta ha sido inmediata y justa, Varios causales en el asunto: independencia editorial, compromiso social, alianza con poderosos, partidismo y casi militancia... nada nuevo, pero no deja de extrañar que ante otras agresiones y abusos de los poderosos contra medios y despojo a los trabajadores, como ha acontecido con las cooperativas El Dìa, La Prensa y Excélsior, no se hayan, enojado, protestado e indignado... ¿Por qué?...
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