Los primeros días del gobierno de López Obrador amenazan con ser el inicio de una dictadura.

Jesús Padilla señaló que es la oportunidad para colocar a la capital del país como un referente en materia de transparencia y rendición de cuentas.

Andrés Manuel López Obrador, ha dejado claro que será un presidente diferente a los pasados y por nuestro lado no hay otra cosa más que apegarnos a esto.

El perdón anticipado ofrecido por López Obrador a todo acto de corrupción anterior a su gobierno no es propio de un Jefe de Estado, es una apología de la impunidad.

El próximo gobierno está a la vuelta de la esquina y con iniciativas o propuestas que no tienen ni pies ni cabeza.

Por años, la inclinación al tipo de gobierno se ha definido mayormente en dos conceptos, de izquierda o de derecha, ¿a qué nos referimos con esto?

En México tenemos derecho a la información por parte de instituciones públicas, pero, ¿a qué tanta información tenemos derecho?

Los mexicanos tenemos derecho de libre expresión y gracias a los medios masivos de comunicación estamos informados de todo lo que pasa en torno a política y gobierno, pero no hacemos nada para cambiar esto a pesar de no estar de acuerdo en muchas cosas.

AMLO propone quitar las inspecciones de supresión en cualquiera de las materias de responsabilidad del gobierno federal así como el SAT en los impuestos, considerando esto como un abuso.

Como gran paradoja, AMLO parece encarnar con sus dichos el modelo neoliberal al que también dice aborrecer, por ejemplo: reducción tajante de la burocracia, bajarle los sueldos a los trabajadores gubernamentales, el gobierno de tamaño pequeño; reducción de impuestos para que los ricos paguen menos, entregar la obra pública a los particulares, entre otros.