Nadie en su sano juicio puede decir que trabajar con políticas públicas que beneficien a la familia y generen condiciones de bienestar es una política equivocada, nadie puede generar divisiones de conservadores o liberales, de izquierda o de derecha, a programas que se han comprobado funcionan y cumplen objetivos de superar dificultades personales.

AMLO es un personaje contradictorio, recurre con frecuencia a frases y relatos bíblicos, habla de amor, de paz y de perdón y, cosa novedosa en nuestra vida pública, habla de ir a la iglesia, a los templos, al mismo tiempo que se asume como la reencarnación de Juárez.

Las contradicciones presidenciales siguen: habla de una cartilla moral que defiende la familia, pero respalda la ideología de género; habla de amor y paz, pero ataca y desacredita a sus opositores; dice que no militarizará al país, pero ya es casi un hecho la Guardia Nacional.

La falta de veracidad, omisiones y simulaciones en los datos señalados en el Informe de la Comisión Intersecretarial muestra la debilidad de las instituciones en el combate de uno de los delitos más graves en el mundo.