Tener a un nuevo presidente con iniciativa de crear una constitución moral,  significa cambiar el gobierno democrático por uno autoritario.

Por votos a ciegas AMLO tuvo una victoria en las elecciones del pasado 1 de julio, ya que la mayoría de sus votos fueron en contra de los otros partidos políticos, no porque se sintieran apegados a sus ideales y propuestas.

México siempre queda en el “ya casi” o el “ya merito” y con un cambio de presidente hay que liberarnos de esas ideas y hacer el cambio.

La decisión de cancelar la construcción del aeropuerto en Texcoco es sólo el primer indicio de lo que se viene durante la administración de López Obrador.

La actitud de López Obrador debemos celebrarla, pues deja en claro que, a pesar de ser un hombre de ideas fijas, puede cambiar en sus decisiones.

López Obrador se pone de pechito, con sus dimes y diretes, con sus cambios de discurso, con sus cambios de propuestas que oímos en campaña y de lo que planea hacer ahora.

La Unión Nacional de Padres de Familia pidió al próximo gobierno que las consultas por el próximo modelo educativo sean transparentes.

El anuncio de la no decisión sobre el aeropuerto que hizo López Obrador la semana pasada, revela varias cosas del Presidente electo y sus procedimientos en la toma de decisiones.

La etapa de postcampaña y de presidencia electa está dejando un saldo difícil de considerar en términos de debate público.

El miércoles 8 de agosto el Tribunal Electoral entregó a López Obrador constancia de presidente electo, a 39 días de la elección que ganó contundentemente.