El Estado Vaticano y el gobierno de China firman acuerdo histórico, luego de no mantener relaciones diplomáticas desde 1951, y en medio de una fuerte persecución a los católicos chinos.

En países como Nicaragua o el Congo, la persecución a la Iglesia no se da al estilo de Boko Haram, pero también se transgrede el derecho a la libertad religiosa.