La leyenda negra, en su apogeo

No es entendible cómo el Papa Francisco se dejó envolver por otra “leyenda negra”, y haya pedido perdón por un genocidio en Ruanda, acaecido en 1994.

Hemos visto desde mil ángulos que solamente reinstaurando la cultura de la vida y del amor podremos salvar a la naturaleza, superando los cada vez más graves problemas del medio ambiente. Se festeja el Día Mundial del Agua y “mucho ruido y pocas nueces”; y ni tanto ruido, porque pocos se enteran, y menos nueces, puesto que no hay nada efectivo.


México; Iglesia católica, leyenda negra


No se llega a nada, se evita concretar “acuerdos” para revertir los cambios climáticos y la creciente falta de agua, con las cada vez más graves tragedias, como la reciente y tremendamente impresionante de Perú, con la avenida de lodo que arrastraba todo, sembrando muerte y desolación a su paso. Deslizamientos e inundaciones por exceso de lluvias; sequías y hambre por falta de ellas.

La cultura de la muerte está detrás de ese evitar “acuerdos”, por los intereses de las mafias económicas, políticas y de odio contra la Obra de Dios.

Precisamente por eso surgió la “leyenda negra” contra la Iglesia y contra España, su baluarte. Aprovechando las mentiras y calumnias de Fray Bartolomé de las Casas (puesta en claro su falsedad por Fray Juan de Zumárraga en una carta dirigida al Emperador Carlos V), Inglaterra y los Países Bajos (Holanda) iniciaron la “leyenda negra”, publicando de inmediato el libro de De las Casas en cinco idiomas (aprovechando el reciente invento de la imprenta por Gutenberg), pero no la aclaración de Zumárraga.

La “leyenda negra” es tan descarada, que hasta el historiador protestante Pierre Chaunu la califica como un arma cínica psicológica contra España y la Iglesia Católica. El historiador y catedrático norteamericano William S. Maltby, en un estudio sobre la “leyenda negra” que publicó en 1971, afirma que ningún historiador que se precie puede hoy tomar en serio las denuncias injustas y desatinadas de Fray Bartolomé de las Casas.

Antes eran los libros de texto de historia oficiales los que presentaban la Historia falseada por la “leyenda negra”, ahora siguen los textos oficiales (los que nunca se corrigen a pesar de las pruebas en contra de lo presentado), pero además también se valen de los medios de comunicación que controlan a través de las agencias noticiosas que están en poder de la mafia.

A pesar de la declaración contundente de estos y otros historiadores serios, como Charles F. Lummis, Bandelier, Vittorio Messori, entre muchos; teniendo en cuenta que la mentira se encargan de difundirla profusamente y es conocida por todos como una “verdad”, mientras que la aclaración es publicada pobremente en un rinconcito y la conocen unos cuantos, la mafia sigue usando esa “arma cínica” como la llama Chaunu, con bastante éxito, haciendo uso de los medios de comunicación.

La Iglesia católica ha sido atacada sistemáticamente por la mafia de izquierda por ser la única que defiende al mundo de la cultura de la muerte, especialmente en los últimos tiempos, de la ideología de género.

Los medios de comunicación hacen un escándalo por la pederastia en la Iglesia, hasta el grado que la Jerarquía pide perdón, cuando los sacerdotes involucrados son un muy pequeño porcentaje, y el número de inculpados en otras denominaciones religiosas, con maestros y familiares, es muchísimo más grande en cada uno de estos grupos. Pero ahí no mencionan nada.

Ahora, con la pretendida aceptación pública de los homosexuales, sus supuestos matrimonios y la adopción de pequeños inocentes, se ha atacado a la Iglesia tremendamente, por no aceptar algo que va contra la naturaleza. 

Entra en acción una nueva “leyenda negra”

Pero lo que rebasa todo, es lo último: El 20 de marzo el Papa Francisco pidió perdón por un genocidio en Ruanda, acaecido en 1994 con motivo de la visita que le hizo el Presidente de Ruanda, Paul Kagame. Fundándose en declaraciones de “algunos” supervivientes, que seguramente fueron testimonios falsos montados por los enemigos de la Iglesia, pide perdón por la participación de sacerdotes y monjas católicas en el asesinato de 800 mil tutsis y hutus por extremistas hutus, y que “muchas de las víctimas murieron a manos de sacerdotes, clérigos y monjas”. En un comunicado posterior, el Vaticano reconoció que “algunos sacerdotes y monjas católicas cedieron al odio y la violencia, traicionando su propia misión evangélica” al participar en el genocidio.

No es entendible cómo el Santo Padre se dejó envolver por esta calumnia armada igual que la de Bartolomé de las Casas, aprovechada por Inglaterra y Holanda, iniciando la secuencia de “leyendas negras” contra la Iglesia católica, que ahora con esto llegan a un máximo inimaginable. ¿Quién se puede imaginar a monjitas y sacerdotes católicos estar decapitando a sangre fría a hermanos en Cristo? ¡No es posible!

¡Es urgente parar tanta maldad! Si queremos salvar a la Humanidad y a la Naturaleza de seguir cayendo en manos de los seguidores de la cultura de la muerte, acabando por degradar totalmente el medio ambiente y esclavizando a la humanidad por el mal, tenemos forzosamente que lograr la reinstauración de la cultura de la vida y del amor. Sencillamente: ¡No hay de otra!

“Donde hay Bosques hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro hay Vida”.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

Modificado por última vez en Viernes, 09 Marzo 2018 23:42

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