¡Un gran vacío!... ¿Cómo llenarlo?

Existe un gran vacío en la humanidad. Consecuencia de que la humanidad ha perdido la capacidad de tener su mente abierta y busca a la felicidad donde nunca la va encontrar.

El hombre fue creado para ser feliz, ahora depende de él que siga ideales que lo lleven a lograrlo, o falsos ideales por los que pierde el camino. Dios le dio una mente capaz  para distinguir entre el bien y el mal y que razonando se dé cuenta de los espejismos que le pueden engañan y hacerle creer que va a encontrar la felicidad, donde en realidad solo encontrará desengaños y frustraciones.


 Ser humano en busca de la felicidad


Y el hombre puede alcanzar la felicidad, solo tiene que tener la vista clara y la mente serena. Aquí se puede aplicar lo dicho muy acertadamente por el científico colombiano (no recuerdo su nombre) que después de ser invitado a pesar de ser ateo por el Cardenal Bergoglio a Buenos Aires a investigar un Milagro Eucarístico, se convirtió después de su trabajo: “La mente para que sirva igual que el paracaídas, tiene que abrirse”.

Ese es el gran problema por el cual no se puede llegar a nada, tanto en lo concerniente al medio ambiente, el ya tan discutido sobre-calentamiento con los devastadores cambios climáticos, en lo que no se puede llegar a ningún acuerdo, la perdida de hábitats y el consecuente peligro de extinción de muchas especies, la caza furtiva de elefante, rinoceronte, ballena y otras especies como el ocelote, ese simpático felino del norte de México. Como en lo correspondiente a los cada vez más graves problemas tanto aquí en México como en todo el mundo de seguridad, violencia, provocados tanto por delincuentes comunes, como por el crimen organizado, que por cierto está haciendo crisis una mafia de bandas criminales de salvadoreños nacida en los Ángeles California y que se ha extendido de Estados Unidos al Salvador, a Honduras, Guatemala, México, Costa Rica y el Ecuador. Aumentando también la violencia intrafamiliar contra las mujeres y los hijos y ni que se diga de la violencia (secuestro, violación y asesinato) de jóvenes universitarias. 

Aparte están las grandes mafias, no solo está el crimen organizado, sino están las mafias de izquierda (masonería), las de extrema derecho (neo-nazis), las mafias de empresarios sin conciencia (petroleras, industria y comercio de armas, la farmacéutica y otras), los fundamentalistas (Estado Islámico, Al Cada y otras), que tanto en Siria, Irak, Nigeria, Indonesia, Pakistán o Afganistán, o te conviertes al Islam o tengo el derecho según Mahoma de matarte. Siendo lo peor que esto está apoyado por las mafias empresariales de Estados Unidos sobre todo, que también de China u otros países, que necesitan clientes para su industria de armas, o bien están empecinados en controlar el petróleo y el gas por lo que no se puede terminar el conflicto de Siria e Irak y aquí en México el control de los Carteles que reciben sus armas y dinero de Estados Unidos.

Todo esto causado porque existe un gran vacío en la humanidad. Consecuencia de que la humanidad ha perdido la capacidad de tener su mente abierta y busca a la felicidad donde nunca la va encontrar. El famoso ego que nos describe tan simpática y claramente un sacerdote también colombiano del que también se me ha ido su nombre, que alimenta la ambición de dinero, poder y placer, que se tornan para muchísimos en la esencia de la felicidad. El punto es que la ambición nunca llega a satisfacerse, se tiene mucho y se quiere cada vez más y más, no se tiene fin. El vacío persiste. Y es que no es feliz el que mucho tiene sino el que poco necesita.

Y como claramente nos dice San Agustín, una de las mentes más privilegiadas y brillantes de la historia:

“Inquieta está mi alma señor, e inquieta está hasta que no descanse en ti”  

Y el meollo de todo está en que hemos hecho a Dios a un lado, y como dice Anna Graham: “Como queremos que Dios se meta en nuestras vidas, si a el que es todo un caballero lo hemos sacado de ellas.”

La hermana Guadalupe de Siria, nos lo presenta muy claramente, los cristianos adultos, jóvenes y niños a pesar de la terrible y sangrienta persecución de los integristas musulmanes, de ver estallar bombas en todo momento y ver volar por los aires fragmentos de cuerpos destrozados, de ver degollados a sus familiares, los padres a sus hijos, viven con alegría con grandes privaciones porque Dios llena sus vidas y están conscientes de que en esa forma están conquistando la felicidad eterna, que es lo más importante en esta vida.

Esto lo hemos perdido. Esto lo ha perdido la gran inmensa mayoría, porque buscando la felicidad donde nunca la encontrarán, se siembra el desorden en forma completa. La causa es una deseducación en las escuelas y las universidades e incluso ya también en las familias, pues se preocupan en dar instrucción, la que no es educación, por que esta se basa en valores, los que se pueden asimilar viviendo en la sociedad la cultura de la vida y del amor, tan combatida por la izquierda socialista (masonería).

“Donde hay bosques hay agua y aire puro; donde hay agua y aire puro hay vida.”    

 

 

@yoinfluyo

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Modificado por última vez en Viernes, 09 Marzo 2018 23:36