Vaya al teatro a ver a Luna y su Privacidad, no se va a arrepentir, quizá constate lo que dice Donskis: “Todos estos aspectos de la modernidad con su creciente obsesión por controlar nuestras actividades públicas…”
No se trata de quién promete ser honesto se trata de quién es capaz de detenerse ante el dinero y hacer el bien.
No podemos negar que uno de los lados que ha ganado López Obrador de la mano de sus 'progres' y su academia 'chairé' es el de lo políticamente correcto.
El joven Anaya no pudo vender futuro y ahora venderá la paz en la última etapa de su campaña.
¿Debe una persona acusada de secuestrar y de convertirse en autoridad en su localidad, ser senadora plurinominal tan sólo porque un candidato la seleccionó para provocar?
Ante hombres geniales no hay mucho que decir, sólo queda la reverencia, así que van subrayados de algunos de sus libros.
Desde mi punto de vista los equipos pueden sentirse satisfechos pues los candidatos tuvieron un desempeño que me pareció mejor que el anterior.
Este texto fue un ejercicio antes del debate, a la hora que el lector lo tenga a la vista seguramente encontrará en estas letras algo que apoye su opinión por lo sucedido en el debate de ayer.
Nosotros, los margaritos tenemos la satisfacción política de haber estado con ella y la certeza moral de haber creído en ella.
Lo cierto es que la polarización, como la propaganda negativa, funciona en campañas.
Ha sido evidente que López Obrador y la modernidad no se llevan.
Parece que José Antonio Meade ha cambiado la estrategia.
Las libertades hay que defenderlas por principio y a López Obrador le da por atacarlas