La historia del PAN es muy relevante en el país como para apostarle a su desaparición, pero ver reducido cada vez más su papel es muy probable si no sabe qué hacer consigo mismo.
El panismo debe buscar incentivos en la política misma, en la vocación de servicio público, en la definición de su rumbo, en la reescritura de su ideario, en la satisfacción de dar la batalla pública.
El problema es que el PAN está despedazado, desdibujado, perdió todos sus asideros y su reserva moral.
Las familias cuyos miembros participan en política no son un monolito como muchos piensan, cada quien tiene su forma de pensar y sus maneras.
Si uno se pone a ver en dónde perdió el PRI, fue en todos lados.
Había una vez un candidato al que se le comenzó a comparar con Trump.
La incorporación de las mujeres con su liderazgo en todos los ámbitos ha logrado mucho, pero todos sabemos que se puede lograr más.
En unos meses AMLO será presidente de México y para tener éxito tendrá que combinarlo con bajarle a los prejuicios y al ánimo pendenciero.
Resulta tranquilizador que el futuro presidente haya decidido oxigenar el ambiente para tomarse unos días y ojalá descanse.
Veremos las personalidades: quienes quieren destacar, quienes tienen inclinación por roles protagónicos, los que prefieren la discreción o los que marcadamente desean que se hable de ell@s.
En el momento en que sea presidente, López Obrador contará con la autoridad legal y legítima de pedirles a diputados y senadores ponerse en orden y a la par con los esfuerzos que hacen los ciudadanos y que hará el gobierno federal.
AMLO y su gente han iniciado su guerra y han definido a su primer enemigo: los fifís.
Durante los próximos meses, veremos cómo es que se arreglan, si lo hacen, los partidos que formarán la oposición de AMLO.

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