Tener a un nuevo presidente con iniciativa de crear una constitución moral, significa cambiar el gobierno democrático por uno autoritario.
México siempre queda en el “ya casi” o el “ya merito” y con un cambio de presidente hay que liberarnos de esas ideas y hacer el cambio.
Ante los claros ejemplos de que López Obrador es un dictador que no se detendrá ante nada, sólo nos queda como sociedad si nos volvemos “sumisos” o participativos.