Una parte, el siglo XX fue testigo de un avance científico en el campo de la física y de la química, pero por otra parte, dicho avance se volvía un “jinete del Apocalipsis”.
La democracia mexicana expresada en su sistema electoral arrojó un triunfo contundente no sólo para la presidencia a favor de AMLO, sino de un triunfo en los demás niveles de gobierno para Morena.
¿Qué sentido tiene el elegir a un candidato para un puesto público?
Es una pregunta que en su contenido involucra a todos los miembros de una sociedad en donde su dinamismo se ha visto influido por lo tecnológico.
La ideología de género en su obsesión por justificar varios modos de hacer en la conducta sexual que no sean heterosexuales, pretende atacar la misma raíz heterosexual de lo humano negando la evidencia biológica.
La evolución como hecho y como teoría es una cuestión de tipo científico que no tiene que ver con el tema de Dios.
Existe el peligro de mezclar indiscriminadamente una cuestión teológica como es el tema de Dios, con una teoría en biología como es la evolución.
¿La sociedad mexicana o el llamado pueblo de AMLO es lo suficientemente maduro democráticamente hablando para dejar de lado el voto monocolor?
El discurso de AMLO manipulando las palabras: esperanza, pueblo y corrupción; se han vuelto un capital que bien ha explotado a su favor.
No hay que olvidar que Andrés Manuel López Obrador empezó su carrera política en ese PRI del siglo XX.
¿Cuántos mexicanos desesperados porque los partidos y los políticos no han cumplido con el bien de la sociedad mexicana se enganchan con el discurso de esperanza de AMLO?
No puede existir ninguna demostración de la no existencia de Dios, ya se de tipo filosófico o científico.
La mentalidad pro-abortista subordina la dignidad personal del nasciturus a la autonomía de la madre en su pretendido derecho a abortar.

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