Un poco más… sobre la mujer

El Día Internacional de la Mujer ha dejado cosas negativas que rescatar de las mujeres, sin embargo, sólo buscan ser escuchadas y tomadas en cuenta.



Tal parece que el “Día de la Mujer” provocó que gran cantidad de mujeres en el mundo tomaran esta fecha como el gran día en el cual podían salir de sus casas, gritar en las calles y decir lo primero que se les viniera en mente, ya que era “su día”.

La mayoría de las noticias hablaron esencialmente de números, es decir, de la cantidad de mujeres en las calles de diferentes países hablando del récord de manifestaciones masivas en España, por ejemplo, hablando de la “fuerza del feminismo” mundial. Las crónicas se refirieron tanto a “derechos” como a demandas de “igualdad”, a la “violencia machista” y a falta de oportunidades.

En México coincidió la reciente aprobación legal de prohibir el aborto en Nuevo León, lo cual exaltó los ánimos de quienes promueven ‘derechos sexuales y reproductivos’ (léase: aborto). También surgió una protesta por parte de la senadora Lilly Téllez, del Partido MORENA quien declaró abiertamente que: “el aborto es un asesinato” por lo que ella no lo apoyaba, e hizo un exhorto para iniciativas legales que modifiquen constitucionalmente las leyes a favor de la vida. (Ver: http://www.yoinfluyo.com/social/140-analisis-social/6118-trapo-verde-polariza-el-senado). Colegas de su mismo partido hicieron comentarios contrarios a esta postura, ya que celebraban a una farsante católica quien es conocida únicamente por la promoción indiscriminada de la muerte fetal provocada.

Pero también es cierto, que muchas mujeres contemporáneas se sienten incómodas con el movimiento feminista radical y la manera en que se ha desenvuelto, ya que se ha separado de la mayoría del pensar de las mujeres.

‘Tenerlo todo’ para la mayoría de las mujeres, no significa el odio a los varones, el lesbianismo y políticas radicales en contra de la vida. Muchas de generaciones previas que se autodenominaron feministas han visto el desastre personal de la “libertad sexual” en sus propias vidas. Muchas son divorciadas y sus hijos han sido las víctimas de estos divorcios. Muchas se encontraron ante un embarazo inesperado y acudieron a otras que ya tuvieron esa experiencia, quienes las encauzaron hacia un aborto que destruyó mentalmente sus vidas. Muchas ya pasaron por enfermedades de transmisión sexual o fueron contagiadas de SIDA. Muchas sufrieron el abandono después de un tiempo de cohabitación y quedaron con el corazón roto, y así la lista sigue y sigue. Muchas mujeres que se abren a oportunidades y retos, no se dan cuenta de inmediato de los obstáculos que enfrentan debido a que el moderno feminismo ignora la relación entre lo que son las decisiones y las elecciones y sus consecuencias.

Así, la llamada libertad sexual, dogma básico del moderno feminismo, ha sido un desastre para las mujeres. Esta agenda ha caído en la fase del empoderamiento de la mujer, pero ¿alguien sabe realmente en qué consiste? ¿quién no se sentirá inspirado por la idea de una sociedad igualitaria en donde existiese una igual distribución de la riqueza, el poder… y todo esto influyera en las normas actuales? Pero, ¿es esto un sueño utópico? Preguntemos en países como China, Cuba, Irak, Corea del Norte, Vietnam, Camboya, Eritrea, Arabia Saudí, etc.

Estamos siendo confrontados con un ideal utópico y no nos damos cuenta, cuyas fases son los ‘derechos de la mujer’, ‘la igualdad sexual’ y la realización del ‘potencial laboral’, todo esto suena como altos ideales. Sin embargo, al igual que la trágica ironía del comunismo que ha influido en estas teorías feministas, nos ha traicionado y ha producido gran daño tanto a las mujeres, como a la niñez y a las familias.

En el mes de noviembre pasado en Washington D.C., Estados Unidos hubo una gran marcha por la vida de la que poco hablaron aquí las noticias, tomando como lema “Provida es Prociencia” para enfatizar las contribuciones de científicos que han revelado verdades previamente ocultas sobre el desarrollo humano en el útero y de la singularidad de cada vida humana, incluyendo aquéllos que aún no han nacido.

Pero cuando un contenido científico alcanza un ángulo relevantemente político, las palabras son sesgadas hacia dudosas indagaciones de otro orden ideológico. La ciencia constituye una manera ordenada para explorar lo que algo ‘es’, en cambio la política y las políticas emanadas de esta, son intentos para impulsar algo que ‘debería ser’ según cada grupo social que lo promueve, se han empeñado en determinar qué elementos constituyen el ‘lado progresista’ de la situación presente.

En alguna parte, en algún momento, el feminismo perdió la visión. El movimiento como tal, olvidó que ‘tenerlo todo’ incluía una dimensión personal. La vida no es solamente una profesión académica y una carrera. El éxito no se mide sólo en un sueldo y en el statu quo por adquirir. Hoy las mujeres tienen muchas más oportunidades para el éxito profesional que muchas que las precedieron. Pero lo que se necesita en esta etapa histórica es la oportunidad de vivir una vida personal satisfactoria, es tomar en cuenta lo que significa ‘ser mujer’ en el mundo actual.

Ahora bien, en el panorama mundial, ¿qué ha pasado?, ¿están de acuerdo los países en incluir el aborto legal?

Ha habido a finales del año pasado una serie de votaciones y enmiendas para introducir el término “salud sexual y reproductiva” en el Tercer Comité de las Naciones Unidas. Es sorprendente que, durante la primera votación sobre este término en la ONU, 73 naciones votaron por mantener fuera y excluir el término de la resolución de la Asamblea General sobre “derechos de la niñez”. La victoria se debió a un gran número de abstenciones, lo cual constituyó una victoria por la vida.

Pero al investigar de dónde surgió la propuesta de incluir los “derechos sexuales y reproductivos” en un instrumento internacional, encontré que el país que propuso la enmienda al documento base fue tristemente MÉXICO, quizá como reacción a los esfuerzos diplomáticos actuales provida de Estados Unidos, ya que este país se opuso a todas las referencias de “salud sexual y reproductiva” en todas las negociaciones de resoluciones en la ONU en semanas anteriores a la resolución final, y propuso enmiendas para borrar el término o calificarlo para excluir el aborto en dos resoluciones más de asuntos de la mujer.

Grupos proaborto y sus delegados gubernamentales estaban en alerta sobre esta cuestión que encontraron un gran aliado a su favor en el embajador de México ante la ONU, Sr. Juan José Gómez Camacho para oponerse a los esfuerzos de EEUU. El embajador Gómez explicó que no aceptaría ningún “retroceso” sobre la “salud sexual y reproductiva”. Se opuso a una enmienda a la resolución sobre derechos de la niñez con objeto de reintroducir una referencia a “derechos sexuales y reproductivos” en el párrafo de la resolución sobre el “derecho a la salud”, que ya había sido dejada fuera por las delegaciones africanas.

En su apasionado discurso, el Sr. Gómez, representante de este país, explicó que la enmienda propuesta fue presentada más como una afirmación política, que como un serio esfuerzo para mejorar la resolución. Declaró:

“No tengo duda de que, si esta enmienda es sometida a votación, perderá. Nosotros perderemos. Sé lamentablemente que la inmensa mayoría en esta sala se abstendrá de votar en contra… Esto es lamentable. Muy, bien, ¡eso no me importa!”

Así es como terminó su discurso nuestro representante proaborto ante la ONU.

Más adelante dijo: “El valor de esto no consiste en ganar o perder. Consiste en continuar defendiendo [la causa] y no bajar la guardia”. Este discurso, nuestro embajador lo hizo en español, quizá por no tener conocimiento del idioma oficial en asuntos internacionales que es el idioma inglés.

Finalmente hemos de decir que la convicción de nuestro representante mexicano sobre mantener este término abortista en políticas de la ONU, ni siquiera fue igualado con ninguna otra propuesta política o declaración que significara algún apoyo a la vida. La enmienda propuesta por México fue rechazada con solamente 11 votos a favor, 73 votos en contra y 85 abstenciones en este recinto internacional.

Apenas durante el verano pasado, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), UN Women, la oficina ONU de Derechos Humanos y la Agencia de la ONU sobre drogas y delitos, promovieron activismo judicial sobre el aborto en México, interfiriendo en un proceso judicial del Estado mexicano antes de que llegara a una conclusión. Esto lo hicieron precisamente bajo el epígrafe de realizar el derecho de las mujeres y niñas a tener acceso a la salud sexual y reproductiva. Declararon además que “estaban llevando a cabo los deseos del Gobierno Federal de México”. (Declaraciones al representante de Turtle Bay, ONG norteamericana, en noviembre del año pasado).

Veamos las cosas de manera real. La realidad de los matrimonios en general, que desean formar un hogar y dedicarse a su familia, es impactada por un sistema económico que ignora totalmente el valor del trabajo amoroso de la mujer que no recibe paga ni retribución alguna, y por tanto, no rentable y libre de impuestos. La vivienda –algo crucial para la esfera doméstica– es excesivamente cara en centros urbanos, que es donde puede encontrase un trabajo remunerado. Si la madre desea seguir trabajando, no es factible que encuentre una estructura profesional que tome en cuenta el difícil balance trabajo-hogar que debería ser respetado, por lo menos durante la infancia del hijo(a). Esto quiere decir que el sistema fuerza a la mujer a hacer una elección difícil, casi imposible.

San Juan Pablo II enfatizaba en dos encíclicas, un vínculo entre: “la disposición femenina para darse a sí misma” en el principio unitivo, y su “disposición para aceptar una nueva vida” en el principio procreativo, ambos son ciertamente inseparables. Lo que debería evitarse es que el primero falle, una vez que el segundo se realiza.

Si el padre del infante no asegura que el principio unitivo perdure a través del tiempo de tal modo que la madre sea acompañada en el sacrificio de darse a sí misma, su maternidad se verá comprometida. Si la sociedad que la rodea, comenzando por sus familias, no honran el principio unitivo de su comprensión y apoyo en el siguiente paso que deriva en el embarazo y procreación de una nueva vida, entonces la pareja se sentirá vacía. Si la sociedad no refleja el profundo respeto por el principio unitivo, si no son ‘uno’ con la familia, considerando que ésta es la principal unidad estructural de la sociedad, entonces, ésta se verá fatalmente también comprometida.

Nuevas costumbres sexuales y la moderna tecnología reproductiva han separado la original unidad de dos personas, varón y mujer, unitiva y procreativamente. Hoy se piensa en la procreación más como la elección de un estilo de vida y sólo en caso de ser económicamente factible. Esto de alguna manera concretiza la idea de una familia como algo que podemos escoger, controlar y manipular.

En realidad, para muchos, la familia se ha convertido en una base de poder en lugar del sitio de la abierta entrega de sí mismos. Así, allí no existe un lugar para que el principio unitivo se extienda a los hijos. Los niños se han convertido en el objeto de procreación, en lugar de sujetos que desean encontrar su propio lugar en el escenario social de la familia y lo que deberán aprender es que lo que vale es el poder y el éxito material. (Para conocimiento más profundo de la actualidad femenina, leer: https://www.bioeticaweb.com/vision-contemporanea-de-la-mujer/)

Hay mucho más que decir sobre “mujer”, pero dejemos a la imaginación lo que en verdad intentaron decirnos todas esas demandas masivas que se lanzaron a las calles en el “Día de la Mujer”. Muchas de éstas, con razones certeras del reconocimiento de su importante labor en la sociedad.

Un pequeño cartelón entre los muchos que aparecieron en una gran manifestación en este día 8 de marzo, decía lo siguiente: “¡Quien ama, no mata!, …ni humilla, ni maltrata”. Ojalá se pudiese preguntar a quien lo escribió, si la mujer que desea matar a su hijo en su útero realmente es una mujer que “no” lo ama.

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