Y la familia, ¿qué?

Las familias se han separado, divorcios, hijos cohabitando con sus parejas y manipulación de los medios de comunicación para evitar matrimonios han sido los resultados de la revolución sexual.


Revolución Sexual


Durante el tiempo de Navidad que acaba de pasar, me di cuenta de que la llamada ‘revolución sexual’ también llegó a nuestra familia.

Desde hace muchos años no se habían reunido familiares cercanos y con tristeza me di cuenta de que la mayoría de los que ya pasaron de la edad mediana se encontraban separados o divorciados y sus hijos, casi todos solteros o con pareja viviendo en cohabitación y sin hijos.

Simplemente es obvio que estamos viviendo hoy en 2019 una era de ataque global al matrimonio y a la familia, y el resultado es una severa manipulación de la mente de las personas.

Por otra parte, pero formando estas mentalidades está una enorme cantidad de dinero en redes globales de sistemas digitales y de difusión global en medios de comunicación por organismos internacionales a través de la ONU, de asociaciones norteamericanas y de países europeos, junto con multimillonarios tales como Rockefeller, Bill Gates, George Soros y otros.

La gente es manipulada, pero sobre todo, las mentes jóvenes. Todos nosotros, en cierto momento de la vida deseamos ser parte de lo nuevo, de lo que es actual, de lo que muchos hacen, y deseamos actuar como todos, queremos formar parte de la corriente y no ser anticuados, queremos ser aceptados.

El pensamiento de las personas es transformado por una ideología que utiliza conceptos que suenan bien, como –derechos humanos, igualdad, equidad, justicia, no-discriminación, tolerancia– y claro, todos desearíamos todo esto por supuesto. Así, es difícil resistir esta batalla que está situada en un nivel bastante sofisticado de la ciencia social para cambiar la actitud de las personas, y el resultado es lo que se percibe a todas luces en las familias.

Se percibe además que el valor del matrimonio, el derecho de los padres a la educación de sus hijos, la libertad de actuar de acuerdo con la propia conciencia, todo esto, hoy está en juego.

¿Cómo criar a nuestros hijos en esta sociedad? Pues es difícil, ya que esta sociedad tácitamente roba a los hijos de sus padres y familias. Esto ocurre en verdad por los medios de comunicación, por la pornografía, por el teléfono celular, por influencias ideológicas en los libros de texto escolares.

Hoy existe gran presión sobre los niños y niñas, ellos sienten que deben y es su derecho poseer un teléfono celular, todos lo tienen y si no lo poseen, quedan en ridículo frente a sus compañeros.

Una vez que se ven atraídos por los medios, una vez que en la escuela los libros de texto incluyen la “educación sexual integral” que habla del “ejercicio libre de la sexualidad”, de la “diversidad sexual”, de los “servicios de salud sexual y reproductiva”, del “sexo con el que te identificas” y no del sexo con el que nacen, de las “preferencias sexuales”, de los “métodos anticonceptivos” y de que los “estereotipos” de un hombre y una mujer en matrimonio son “cosas del pasado”, de los “diferentes tipos de familias”, de que “no es indispensable tener hijos para formar parte de un grupo familiar” y de sus “derechos sexuales”, entre otras cosas, allí es donde ocurre la transformación de las mentes jóvenes. Todo esto destruye la visión de lo que es la sexualidad, el amor, el matrimonio y, por ende, la importancia de la formación familiar.
Nota: Las palabras entrecomilladas fueron copiadas de los libros de texto de 1º de secundaria que la Secretaría de Educación Pública distribuye a las escuelas en toda la República Mexicana para alumnos a partir de 12 años de edad.

¿Qué podemos hacer ante todo esto?

Pues si somos personas creyentes en un Dios superior, si somos cristianos, es nuestro deber vivir nuestra fe. Si la vivimos, somos personas alegres, somos como la aldea en la montaña, la luz que ilumina y la sal de esta tierra. Esto es lo primero que debemos hacer.

Hoy los niños y niñas deben ser fuertes ante todas estas corrientes que los envuelven. Y, ¿cómo los hacemos fuertes? Enseñándoles el valor de la fe en Dios, del matrimonio entre un varón y una mujer y el valor de la familia. Así, desde edad temprana pueden tener una visión correcta de la vida y mediante la fuerza que les infunde su familia y el sostén y ejemplo de sus padres, pueden ellos mismos ser fuertes ante las adversidades e ideologías, porque han formado, con su inteligencia y voluntad, un buen criterio y una indestructible y sana personalidad.

Hemos de situarnos ante los hechos de la realidad presente. Sabemos del daño que causa la anticoncepción, los traumas del aborto, las promesas del llamado sexo sin consecuencias, el incremento de la maternidad en soltería y los niños sin padre; la disminución de matrimonios; el retraso en ser padres, las enfermedades, la infertilidad y el impulso que todo esto ha dado a la experimentación embrionaria, a padres donadores anónimos y la explotación de mujeres pobres como madres subrogadas y por supuesto, innumerables abortos de embarazos no planeados, tan solo por nombrar algunos de los daños más obvios de la época actual.

Los intereses públicos y privados prefieren que las mujeres sanas pasen muchos años tomando medicamentos anticonceptivos, en lugar de que ellas mismas tomen el control de sus cuerpos con métodos sanos de control natal cuando las carencias económicas son inminentes, omiten tener una visión certera sobre su futuro, sobre su capacidad reproductiva, aunque mucho de esto ciertamente como falacia, haya sido parte de la llamada ‘liberación femenina’.

Nadie parece darse cuenta de que esto forma parte del negocio de empresarios que venden fármacos anticonceptivos y de la manera en que se preparó el terreno para el control de población tanto en China como en países subdesarrollados como el nuestro, involucrando esto, un abuso masivo a los derechos humanos.

Detengámonos a pensar, ¿ha traído todo esto como consecuencia la felicidad?

No queremos darnos cuenta de la ‘Civilización de la Vida’ y del amor de la que habló san Juan Pablo II, y nos cegamos al futuro viendo solamente lo contrario. Y a las pruebas nos remitimos.

¿Por qué no se habla del matrimonio en los libros de texto escolares proporcionados por el gobierno de México a los alumnos adolescentes?

El matrimonio no es solamente un reconocimiento del ámbito íntimo y personal. El matrimonio es una importante institución social que funde el sexo, la intimidad conyugal, la cooperación económica y la paternidad/maternidad en una relación permanente. Con todo y sus defectos, el matrimonio es todavía una meta a la que muchos y muchas quieren llegar. A pesar de las altas tasas de divorcios, el rompimiento matrimonial es menos frecuente que el de personas viviendo en cohabitación.

Existen una gran cantidad de estudios comprobados (y muchas veces ignorados) que señalan todo el bien que proviene de matrimonios sanos. La secuencia exitosa de terminar los estudios escolares, casarse y después procrear hijos es prácticamente una garantía en contra de la pobreza. Los niños criados por su padre y madre casados son mejores estudiantes, tienen mayores probabilidades de graduarse y después obtener un trabajo; tienen menor probabilidad de consumir drogas y de retrasar demasiado el matrimonio para formación familiar.

El padre y la madre casados tienen mayores probabilidades de compartir sus finanzas, haciendo que los recursos estén disponibles a sus hijos menores de edad. Incluso ha sido comprobado que el matrimonio es bueno para la salud del adulto.

El matrimonio, en un mundo incierto e inseguro es un regalo, al saber que: conocemos y nos conocen, que aceptamos y somos aceptados a pesar de nuestros defectos e imperfecciones. Un buen matrimonio da significado a la vida, otorga satisfacción, éxito y salud. Un mal matrimonio puede llevar a la ruina personal.

¿Por qué no educar a la gente joven en todo esto? Es simplemente lo más importante, y cuando se hace bien, constituye la decisión más duradera en la vida de la persona.

Te puede interesar: La ideología convertida en educación

@yoinfluyo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com