Vox y la Reconquista de España

Las elecciones presidenciales de España están cerca y con esto una serie de alianzas puede surgir.


Votación España


Como es ya del dominio público, estamos a unos días de las elecciones generales del domingo 28 de abril, donde se decidirá quién será el próximo presidente del gobierno español.

Si nos atenemos a las encuestas, Pedro Sánchez y el PSOE parecen contar con una cómoda ventaja que –sumada con los votos del PODEMOS de Pablo Iglesias– puede hacer que los socialistas continúen gobernando España.

Sin embargo, dentro del campo de la oposición, se dan una serie de circunstancias que pudieran hacer que el PP de Pablo Casado resultase ganador.

Decimos esto no tanto porque Pablo Casado pueda conseguir una cómoda mayoría absoluta que le permita desbancar a los socialistas.

Decimos esto porque, ante una eventual alianza con el Partido CIUDADANOS -–que Albert Rivera está suplicando a gritos– ambos partidos pudiesen lograr tal cantidad de diputados que pudiesen poner en aprietos al PSOE.

Es aquí donde entra en escena un nuevo elemento que bien pudiera inclinar el fiel de la balanza.

Nos referimos al Partido VOX que dirige Santiago Abascal y que insiste a todas horas en la defensa de los valores tradicionales de España.

En plena campaña electoral, en las principales librerías españolas, un libro es el que ha conseguido los primeros lugares de ventas: España vertebrada cuyo autor es Fernando Sánchez Dragó y cuyo contenido es una entrevista hecha al líder de VOX.

En dicha obra, Santiago Abascal insiste en la defensa de aquellos valores que han hecho de España una gran nación: La fe católica, la familia, la unidad del territorio patrio, las tradiciones y un largo etcétera que conmueve a quienes tengan el privilegio de leer dicha obra.

Dentro del actual panorama político, si Pablo Casado y Albert Rivera –después de formar una alianza– no consiguiesen los votos suficientes para formar gobierno, pudiera darse el caso de que los diputados conseguidos por VOX fuesen decisivos para expulsar al actual inquilino de La Moncloa.

Sería entonces cuando dichas fuerzas políticas se verían obligadas a negociar.

No obstante, dados los turbios antecedentes de ciudadanos –que durante años respaldó en Andalucía al gobierno socialista de Susana Díaz– nada extraño sería que Albert Rivera le diese sus votos a Pedro Sánchez.

Albert Rivera jura y perjura que no lo hará. Sin embargo, tenemos nuestras dudas porque no es él quien gobierna su partido, sino que las directrices llegan desde grupos secretos que controla en Barcelona Manuel Valls, quien en Francia fuera primer ministro del presidente socialista Francois Holland.

Por otra parte, a pesar de que el PP ya no está dirigido por la camarilla de Mariano Rajoy (Cristóbal Montoro, Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, Rafael Hernando, etc.) aún quedan elementos que no son dignos de confianza.

Mucho se insiste en que –dentro del campo de la oposición– el único que tiene posibilidades de ganar es Pablo Casado, razón por la cual votar por VOX es desperdiciar el voto.

No estamos de acuerdo. Si los españoles desperdiciaron su voto fue en las elecciones generales de 2011 cuando –hartos de Zapatero– le dieron a Mariano Rajoy una mayoría absoluta que él pudo haber aprovechado tanto para quitar las leyes favorables al aborto como para derogar la Ley de Memoria Histórica.

No lo hizo. Si acaso, lo único favorable fue que se dio un ligero repunte en la economía. En lo demás, los analistas políticos se muestran de acuerdo en afirmar que el gobierno de Rajoy fue una simple prolongación del período socialista de Zapatero.

Analizando todos estos antecedentes, consideramos que un voto por VOX no es un voto perdido; por el contrario, puede ser más útil de lo que pensamos puesto que si Santiago Abascal logra los suficientes diputados como para imponerse, podría presionar para que se abrogasen una serie de leyes que solamente les han traído desgracias a los españoles.

Hay quien nos dice que son pocos los que siguen a VOX.

Falso. Basta ver los mítines para darse cuenta que son miles quienes a gritos piden un cambio a la vez que entonan con orgullo el pasodoble “¡Que viva España!” que hiciera famoso el inolvidable Manolo Escobar.

Prudente es tomar en cuenta las sabias lecciones de la Historia, las cuales, en este caso, nos dicen que cuando don Pelayo inició en Covadonga la Reconquista contra el islam, apenas eran unos cientos de hombres quienes lo seguían.

Pues bien, aquel glorioso año de 718, con un puñado de valientes, don Pelayo derrotó a los miles de musulmanes que lo tenían acorralado.

Y concluimos con una pregunta: ¿Saben nuestros amigos lectores dónde decidió iniciar Santiago Abascal su campaña?

¡En Covadonga! A los pies de la Santina, pidiéndole a la mismísima Madre de Dios que le ayude a reconquistar España.

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