A tres caídas, ¿sin límite de tiempo?

¿Pero quiénes son los rudos y quiénes los técnicos?



¡Señoras y señores, empieza la pelea del sexenio entre los Rudos y los Técnicos; se llevará a cabo en la Arena México!, ¡la auténtica! ¡La que tiene una extensión de dos millones de kilómetros cuadrados y litorales de más de diez mil kilómetros de longitud! Me refiero a los actores políticos que tendrán relevancia e influencia en las decisiones de próximo gobierno, tanto del poder Ejecutivo como del Legislativo en los próximos años. Los rudos son conocidos con el nombre de políticos y los técnicos reciben también el nombre de tecnócratas.

Los dos bandos conviven en el mismo establo, y son dirigidos por el mismo mánager, de nombre Andrés Manuel López Obrador. Ambos se encuentran cobijados, circunstancialmente, en un partido llamado Morena. Sin embargo, desde el punto de vista ideológico y político tienen posturas diferentes y hasta radicalmente opuestas. Por lo pronto, ya tuvimos, el día 4 de este mismo mes, una especie de escaramuza de una contienda que seguramente se extenderá por seis años, o más allá…

En efecto, el diputado Fernández Noroña, junto con un numeroso grupo de morenistas, increparon a Martí Batres y a Porfirio Muñoz Ledo frente a Palacio Nacional, gritándoles ¡traidores! ¡Vendidos! Y todo por haber acudido a escuchar el mensaje que, con motivo del último informe presidencial, dio el presidente Enrique Peña Nieto.

 Esto es sólo el principio del espectáculo (que sería muy divertido si no fuera porque el futuro del país está en juego) que nos brindarán las fuerzas, diversas y opuestas, que López Obrador hizo sus aliadas en la campaña para ganar las elecciones de julio pasado.

Si AMLO hubiera escogido como parte de su gabinete únicamente a esos personajes que pretenden revivir recetas de un asistencialismo gubernamental dignas de un Echeverría o de un López Portillo (debemos recordar que, quien le puso la banda presidencial a López Portillo, fue nada menos que Porfirio Muños Ledo, el mismo que se la impondrá a AMLO), sería ya de suyo muy grave para el país. Lo bueno para México es que ahora contamos con instituciones a las que Andrés Manuel ya mandó al diablo en ocasiones anteriores, y que pueden ser un real contrapeso, si es que no acaban por alinearse con el poderoso dueño de Palacio Nacional y del dinero, como ya está sucediendo, por ejemplo, con el TRIFE.

La buena noticia, es que hoy cuenta la sociedad mexicana con una sociedad civil mucho mejor organizada que en los años 70 y 80 del siglo pasado, y que se está llamada a ser un verdadero contrapeso del poder presidencial que, ya desde ahora, se ha manifestado como prepotente y autoritario y que eventualmente puede convertirse en despótico.

Es verdad que los técnicos le pueden hacer un gran daño al país con medidas antieconómicas y demagógicas en extremo, pero esto no puede compararse con el sometimiento de la sociedad a las consignas ideológicas que ya están anunciando los rudos (un ejemplo, es el anuncio del próximo secretario de Salud, quien dijo que va a pugnar porque las mujeres tengan derecho al aborto en toda, la República).

¿Pero quiénes son los rudos y quiénes los técnicos? Debo decir que aquellos a quienes voy a nombrar son los más mencionados (no necesariamente los más conocidos), entre los políticos que van a querer imponer su agenda en todo el País, a nombre de su jefe. Algunos más, seguramente, saltarán al ring cuando se rompan las hostilidades y sientan que han llegado sus cinco minutos de fama para darse a notar (de los 500 diputados, 416 son novatos y la mayoría, como es obvio, son de Morena o de sus aliados).

Entre los técnicos están Carlos Urzúa, secretario de Hacienda; Esteban Moctezuma, secretario de Educación; Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones; Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia; Miguel Torruco, secretario de Turismo; Germán Martínez (si se le puede llamar técnico), director del IMSS, Manuel Bartlett (igual que Martínez), Director de la CFE; Porfirio Muños Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, etc.

Los rudos se encuentran tanto en el poder legislativo (la mayoría) como en el Ejecutivo. En este último destacan, por su beligerancia, Olga Sánchez Cordero, senadora y próxima secretaria de Gobernación; Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores y Jorge Alcocer, secretario de Salud. Los tres, y otros más, como Rocío Nahle, son partidarios acérrimos del aborto, de la eutanasia y en general de la ideología de género.

Por otra parte, quienes representan a los rudos en el Congreso de la Unión son mayoría respecto de los técnicos: Dolores Padierna, Pablo Gómez, Nestora Salgado, Gerardo Fernández Noroña, y un nutrido etcétera. A ellos se les van a sumar Miguel Ángel Mancera, Emilio Álvarez Icaza, y otros del PRD y de otros partidos, incluyendo dos diputadas que jugaron con las siglas del PAN pero ya lo abandonaron porque ese Partido no coincide con sus tendencias ideológicas. Por cierto, una diputada del PRD ya presentó la primera iniciativa a favor del aborto (¿Era esa la idea de “gobierno de coalición” que quería el CEN del PAN? ¡Qué vergüenza!).

Por otra parte, hay que contar, como rudo entre los rudos, a Paco Ignacio Taibo II, quien fue nombrado por López para organizar y dirigir el que será el Instituto de Capacitación de Morena. Esto va para quienes han dicho que López Obrador va a ser moderado, incluso en temas sobre la vida, la familia y la libertad de educación y de religión. Otra joya de esa izquierda “progresista” es Yeidckol Polevnsky, la cual fue puesta por AMLO al frente de su Partido.

Y todavía se van a añadir entre los rudos, de aquí a primero de diciembre y después de esa fecha, a personajes impresentables como Patricia Mercado y otros. ¿Queda alguna duda sobre las verdaderas intenciones de López Obrador? Lo que no sabemos es:

¿Quiénes van a ganar? ¿Quiénes van a tener la mayor fuerza y el apoyo decisivo de AMLO para derrotar a los adversarios internos y, de paso, influir en la política mexicana de los próximos seis años, o más…? Se aceptan apuestas.

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