De falditas y otras engañifas

Todo este asunto de la violencia fue presentado como prioridad en la campaña del presidente López. Es decir, otra vez le falló a los mexicanos, pues los resultados son bastante malos.


AMLO presidente de méxico


Por obra y gracia

Primero, este escribano pasó de la sorpresa al enfado; de la molestia al coraje; de ahí a la protesta en este espacio; y luego, del asombro a la alarma generalizada en DEFCON-5. Ahora es la hilaridad al extremo. Nuestras bellísimas lectoras y gallardos lectores sostienen que, lejos de la angustia y el temor, es necesario que los ciudadanos nos pongamos a trabajar, a informarnos y a generar corriente de opinión. El reto se acepta, pero no sin dejar constancia de varios sucesos.

“Manque no queran”

Así decían algunos actores de muchos “churros” de las películas de charritos en este pobre país. Así también, presumían de “machos” y valedores.

Durante estos últimos meses, la nueva administración federal se ha caracterizado por la misma divisa: Se cancela el NAIM, “manque no queran”; ya no hay presupuesto para las estancias infantiles, para los niños con cáncer, para los pacientes renales o para los jóvenes emprendedores. Y con todas las protestas a cuestas, la respuesta sigue siendo: “Manque no queran”.

La calidad educativa y el derecho de los niños y niñas en México, puede irse a la alcantarilla si así lo dispone la CNTE o la doctora Sheinbaum que, junto con el titular de Educación federal, dieron “un gran paso” para la colonización ideológica de la 4T: Los varones pueden usar falditas en la escuela y si así lo quieren, hasta enseñar calzón.

Visto de esta forma, la educación, el desarrollo de las chicas y chicos y su preparación competitiva, puede irse por la alcantarilla; porque, además, no aclararon si la profunda medida de las falditas, obliga a que sean tableadas, de medio paso, minifaldas con o sin pantaloncitos de licra. Aún no sale el decreto.

Mismo tratamiento

Lo impresentable del tema es que, todas estas superficialidades en el “estilo personal de gobernar”, están flotando entre lo trivial e insulso y lo anecdótico y dictatorial, pasando por las banalidades y la sordera selectiva. De esta forma, mientras la doctora Sheinbaum le sigue echando la culpa de la contaminación a las administraciones de las que ella también formó parte; y endosando responsabilidades por los incendios a la ONU, la OEA y demás organismos autónomos, la realidad de todo ello es que las cosas, así de genérico, siguen empeorando para los ciudadanos de este país.

El reportaje de Proceso es elocuente: aumentaron el homicidio, el secuestro, la extorsión y el robo de vehículos, de acuerdo con el Semáforo de Delitos de Alto Impacto. El aumento fue de un 550 por ciento en el renglón de secuestro; la extorsión subió 127 por ciento; el robo a negocios, 62 por ciento. Los homicidios 48 por ciento más; el en tema de robo a vehículos, aumentó un 46 por ciento, y el narcomenudeo en 31 por ciento más. ¡Por eso Marcelo Ebrard no logra amarrar ni las agujetas de los zapatos!

Y como los delincuentes merecen bendiciones y perdón absoluto –siempre y cuando prometan portarse bien– el delito de violación creció 454 por ciento; 17 por ciento más la violencia familiar, aunque el feminicidio bajo un 10 por ciento.

La parte medular

Es que todo este asunto de la violencia fue presentado como prioridad en la campaña del presidente López. Es decir, otra vez le falló a los mexicanos, pues los resultados son bastante malos.

Mientras tanto, la jefa de gobierno se la pasa en juntas y visitando escuelas para “conocer la percepción ciudadana”, y ver “en qué estamos fallando”. No se necesitan nombrar fiscales y oficinas especializadas. Le recomiendo a la señora Sheimbaum que se trepe a la estación del Metro Balderas o que tome un autobús de los llamados “Chimecos”; o que intente caminar después de las ocho de la noche por las calles de Iztapalapa, la colonia Buenos Aires o la San Felipe de Jesús en la alcaldía Gustavo A. Madero.

Lo que en realidad vemos –y es una verdadera vergüenza– es que la jefa de jefas, Sheinbaum, está pasándola de lo más divertido entre falditas y otras engañifas. ¡Qué pena!

 

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