Equilibrismo amoroso

Para echar a andar a México, no basta con solamente improvisar o tenerle cariño.



De inicio

Durante su visita a México, el Papa Bergoglio destacó: ¿Cuál puede ser una de las tentaciones que nos pueden asediar? ¿Cuál puede ser una de las tentaciones que brota no sólo de contemplar la realidad sino de caminarla? (…) Creo que la podríamos resumir con una sola palabra: resignación.

Este escribano considera que, de cara a las circunstancias coyunturales y no, planeadas, cínicas o sofisticadas, la “resignación” –estrechamente ligada a la Esperanza virtud– adquiere dos connotaciones interesantes: Una, la resignación de quien espera de manera activa para restaurar o modificar el statu quo y mejorar; y la resignación que se lamenta de todo, de cada circunstancia difícil, en una esperanza que mucho tiene de cobardía y pereza, porque no cree en nada y nada puede transformar.

Unos y otros

Algunos amables lectores sostienen que, como fueron 30 millones de personas quienes dieron soporte al nuevo gobierno –el amanuense se resiste a decir “nuevo régimen”– aunque hayan sido otros más quienes no lo hicieron así, entonces nos queda el recurso “del agua y del ajo”… Es decir, a aguantarse y a joderse.

Si la intención de mandatario es, efectivamente, impulsar una transformación, la parte sustantiva está en la capacidad del gobierno de escuchar a quienes, en un simple ejercicio de democracia, disienten, se oponen y expresan su disenso. El hombre de Macuspana así lo exigió durante 18 años; así es la gestión de la democracia en serio, no la que se funda en la manipulación del fervoroso club de aplaudidores.

Capacidad de escucha

En opinión de mis adorables lectoras y amables lectores, el mandatario tiene que aprender a escuchar y hablar menos a sus seguidores y fans. Ya no está en campaña; por ello, los conceptos de “nuestros adversarios”, “los conservadores”, están ahora fuera de lugar, porque es el presidente de todos los mexicanos, no solo de sus admiradores.

1. En este sentido es urgente escuchar a los tenedores de bonos emitidos por el Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México (https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Bonistas-del-NAIM-rechazan-propuesta-de-recompra) quienes rechazaron, a través de Hogan Lovells, ya la propuesta de recompra que formuló el gobierno federal. Hay preocupación en ese sector que no puede ser desoída. A ellos nadie los consultó. Nadie tiene claro qué pasará con la liberación y la revocación de garantías derivados del incumplimiento.

2. El riesgo es enorme. La pieza de la periodista Yolanda Morales es clara: Los bonos del NAIM, “en riesgo de caer en calificación especulativa o bono basura: Moody’s”.

3. Otro elemento de atención para el nuevo gobierno: medir los avances (https://www.forbes.com.mx/Forbes Política) en particular, con respecto a los índices de victimización del país, el índice de percepción de corrupción y el Latinobarómetro, De las Heras Demotecnia así lo concluye en un estudio reciente.

4. Bien por el mandatario cuando en el pleno de la CONAGO dio marcha atrás en el tema de los chicos súper poderosos nombrados como delegados: Se limitarán a atender programas sociales; aunque el riesgo, subsiste.

5. Por su parte, una entrega del analista Francisco Delgado Castillo en https://mx.investing.com/news/economic-indicators, sostiene algo interesante también: el reto de mantener el perfil crediticio de México de acuerdo con Moody’s, ante la marcada volatilidad de los mercados y el tipo de cambio. Cierto, hay fortaleza en la posición financiera del gobierno federal…pero….
Al escribano le parece que la parte más complicada para el nuevo presidente, se encuentra en la urgente necesidad de abandonar el equilibrismo amoroso que desvincula su narrativa de su accionar como gobernante.

Por ejemplo: De contratarse a varios miles de médicos cubanos –igual que ha hecho Maduro– muchos galenos mexicanos, altamente competentes, se verán echados a un lado por el compromiso con las izquierdas latinoamericanas… como si la abundancia de empleos especializados en México estuviese al alza.

Es difícil dirigir a un país tratando de caminar en la cuerda floja; sobre todo, improvisando a cada momento.

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