Que los hijos sepan valorar a mamá

Valorar a una madre puede perder sentido con el día a día, pero no es motivo para olvidar el gran esfuerzo que hace.


Valorar a las madres


En la actualidad, la vocación a ser mamá está muy poco valorada y esto viene porque los hijos ya no aprecian lo que mamá hace para que la familia esté bien y que cada quien pueda realizar sus sueños y cumplir sus metas.

Esto, muchas veces pasa porque el ritmo de vida no nos permite darnos cuenta de los detalles.

O porque la sociedad ya no presenta a la mujer como mamá, sino como una mujer exitosa que triunfa en su profesión y donde la familia tiene un papel secundario.

Mamá jamás busca el reconocimiento, pero creo que sería muy lindo que tanto papá, como los hijos lograran valorar a mamá y agradecieran a Dios por tenerla, por eso aquí les dejo 5 Tips para lograrlo.

Primero. Que los hijos sepan dar las gracias.
Es importante que desde pequeños los enseñemos a agradecer por todo lo que Dios nos da.

Por la vida, por el amor, por la comida, por la familia, etc.

Es importante que ellos aprendan de nosotros, de nuestro ejemplo, así que nosotros debemos empezar a agradecer de forma que ellos se den cuenta y lo hagan suyo.

Si vemos que ellos no lo hacen es importante que hagamos énfasis en que se debe agradecer.

Segundo. Fomenta el lenguaje de los detalles.
Los detalles son la mejor forma de expresar nuestro cariño, así que es importante que nosotros tengamos detalles con nuestros hijos y que nos encarguemos de que ellos sean observadores para que puedan notarlos.

Los detalles deben estar presentes, aunque nosotros no podamos estar tanto tiempo con nuestros hijos por el trabajo o por las ocupaciones propias de la casa.

Tercero. Que sepan hacer empatía.
Que no es otra cosa que ponernos en los zapatos del otro.

Y esto también es necesario cultivarlo en nuestros hijos.

Ellos deben poder detectar cuando algo nos hace sentir mal, cuando estamos cansados o cuando estamos tristes, así como cuando estamos felices.

Esto ayudará mucho para que sean comprensivos y valoren cada momento y detalle que tenemos con ellos.

Una forma muy concreta de lograrlo es pedirles que por un día se encarguen de cocinar, o de lavar la ropa, o de barrer, etc. Todo de acuerdo con su edad. Así podrán ubicar el tiempo y el esfuerzo que implica cada labor.

Esto los hará más empáticos en lugar de exigir sus derechos que tanto les inculcan en la escuela y la sociedad.

Cuarto. Justifica, no juzgues.
Siempre es necesario hacer conciencia del rol que tenemos y de quién es la persona que tenemos a un lado.

Así nosotros podremos justificar a nuestros hijos y ellos aprenderán a justificar nuestras faltas u omisiones, en lugar de criticar y exigir que todo esté en orden.

Y quinto. Nunca des por entendido lo que se puede decir con palabras.
El mayor error que podemos tener en la familia es no tener una buena comunicación.

Una regla básica es no dar por entendido lo que las palabras no han dicho.

Y esto aplica para lo bueno y para lo malo.

No debemos sentirnos por lo que creímos entender y tampoco debemos dar por expresado lo que no hemos dicho con palabras claras.

Somos humanos y necesitamos escuchar palabras de aliento, palabras que nos ubiquen en lo que estamos haciendo y que nos den ánimo para seguir intentando hacer lo que debemos hacer.

Lo mejor de todo es que como mamás eduquemos a nuestros hijos y hagamos todo con y por amor y tomando como ejemplo a nuestra Madre Santísima, la Virgen María, que es el modelo de mamá y esposa. Y que oremos mucho por nuestros hijos para que siempre tengan el corazón puesto en hacer la voluntad de Dios.

Feliz día de las madres.

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