La historia cambió un doce de octubre

Cristóbal Colón fue el artífice de uno de los más grandes momentos de la historia al llegar a tierras del continente americano.



El doce de octubre de 1492 hubo un suceso que cambiaría la historia del mundo. La historia hay que analizarla de acuerdo con las circunstancias y al pensamiento de cada época, y no como si los hechos sucedieran el día de hoy. Considero importante que nos sintamos orgullosos de nuestra propia historia y de los personajes que la hicieron posibles. Desde hace mucho tiempo la llamada historia oficial, en forma muy absurda, y autodestructiva, promocionada por muchos escritores oficialistas y otros simplemente mercantilistas, o promotores de una ideología, se han ocupado de desprestigiar, menospreciar o denostar todo lo que tiene relación con lo hispano y con lo católico, formulando la tesis opuesta de que los pueblos que vivían en América eran la cumbre máxima de la civilización y la felicidad. Otros, aunque menos numerosos, reaccionan ante este planteamiento calificando a los habitantes de las llamadas culturas prehispánicas como salvajes, desconociendo sus normas sociales y sus avances en muchas materias, y me parece que ambas posiciones son históricamente equivocadas, y más bien son posiciones ideológicas que históricas.

Yo no pretendo negar muchas injusticias ocurridas, como que no recuerdo ninguna época histórica sin éstas, pero tampoco es realista que las demás culturas y naciones se envuelvan en la bandera de la inocencia cuando sus colonizaciones, como por ejemplo las de Inglaterra, Holanda y otros países europeos fueron verdaderamente destructivas, y esclavizaron a muchos pueblos, sin preocuparse en lo más mínimo de transmitirles ni una cultura ni una fe.

No faltan quienes quieren quitar méritos a Colón, hablando de que otros llegaron antes a tal o cual lugar del continente; pero esto no es aceptable, porque a final de cuentas esos arribos, algunos reales y otros inventados, no dejaron ninguna trascendencia para la historia, no modificaron el mundo, y su único efecto es ser tema de entretenimiento.

No conocemos ningún retrato real de Colón, los hay tan diversos que es difícil imaginarlo, una descripción nos dice que era un hombre apuesto, de estatura mediana, de rostro alargado y mejillas bien definidas, ni delgado ni grueso. Tenía nariz fina y ojos claros, que encaneció a los 30 años de edad, imaginémoslo, pues de esta manera para nuestra narración.

Hombres como Colón no han nacido para seguir las tradiciones familiares, cuando éstas son tranquilas y rutinarias. Hay quienes están destinados para grandes cosas, y Colón esos uno de estos hombres. Llamado por la aventura se hizo marino, adquirió experiencia personal, y además seguramente platicando con otros marinos sumó la práctica propia a la experiencia de otros, empezando a imaginar que estaba destinada a ir más allá de las rutas tradicionales de los genoveses, entre los puertos mediterráneos, africanos e ingleses.

Por otro lado, el turco avanzaba, Constantinopla, la antigua capital del Imperio Romano de Oriente, y hoy conocida como Estambul, cayó en su poder en 1453. Poco a poco todas las colonias europeas, incluyendo las genovesas se fueron perdiendo a manos de los ejércitos portadores de la media luna en sus estandartes, y las posibilidades de expansión al oriente para las potencias europeas fueron disminuyendo ante la fuerza expansiva del Islam. La civilización cristiana entera se veía amenazada por esta gran avanzada que parecía destinada a la conquista total de Europa. Los reinos de la península ibérica por su parte, avanzaba en sentido opuesto, es decir, infringían derrotas a los moros que habían llegado a tener casi el 70% de lo que hoy es España en su poder, y, si no hubiese sido así el cerco de Europa se hubiera completado como una enorme tenaza que ahogaría a toda la civilización fundada por el cristianismo. El comercio se vio gravemente afectado, y las acciones de las grandes casas comerciales se fueron a pique tal como sucede hoy en día, ante acontecimientos que consideramos fuera de los controles establecidos.

La mentalidad de aquella época era muy diferente a la nuestra, y por ello, estos acontecimientos provocaron reacciones en el terreno de la fe, que era parte integrante de la vida social, fundándose nuevas órdenes religiosas, situación que influiría mucho en el pensamiento y los sentimientos de Colón, se entremezclaban la cruzada espiritual y política, con los intereses mercantiles en una causa común.

Alternando con sus viajes, Colón se dedicó a la lectura y al estudio. Colón mismo en una de sus cartas a los Reyes Católicos hace referencia al tema diciendo: “Durante ese mismo tiempo, consulté y me esforcé por ver toda clase de libros, de cosmografía, de historia, de crónicas, de filosofía y de otras artes, es así como el Señor abrió mi entendimiento, como con una mano palpable, para todo cuanto era necesario a la navegación de aquí a las Indias, al mismo tiempo que preparaba mi voluntad para la ejecución de ese proyecto. Con esta pasión he venido a presentarme ante Vuestras Altezas”.

Después de muchos intentos fallidos, primero en Portugal, y después en España, venciendo muchas dificultades y a muchos enemigos, al fin Colón logró iniciar su aventura y al fin el 12 de octubre después de sufrir muchas vicisitudes, vislumbraron una pequeña isla, la emoción de aquel hombre debe haber sido infinita, considerando que algunos lo llamaron loco, otros un embaucador, otros un excéntrico soñador, pero hoy, la realidad daba la razón a los hombres que lo habían apoyado, y habían creído en sus teorías, que no eran fruto de sólo un sueño, sino de estudios muy serios, por eso había que llamar a esa isla, San Salvador, que hoy se acepta que pertenece a las actuales Bahamas, y se llama Watling. Se atrevió a realizar la hazaña con medios mínimos, y podríamos decir deleznables, comparado con otras flotas. Colón triunfó porque poseía las virtudes de un jefe, de un líder, de un conductor de hombres, y se mantuvo con la determinación de no volver atrás.

Este capítulo abriría la historia moderna de América, aislada hasta ese momento del resto del mundo, porque sus habitantes, en donde había desde pueblos completamente primitivos y salvajes, hasta culturas admirables, pero que nunca sintieron deseos de conquistar el mar y descubrir que había más allá del horizonte. Tampoco eran pueblos que se sintieran fraternalmente unidos entre sí, ni tenían conciencia de formar un grupo cultural. México desde luego no existía como nación, el hoy territorio mexicano estaba habitado por pueblos independientes y orgullosos de sus culturas, pero rivales de los demás, cada uno se consideraba a sí mismo diferente, con un papel protagonista en su cosmovisión, y en muchos casos menospreciaba la cultura y religión de los de los otros pueblos.

El descubrimiento de América por Cristóbal Colón es un hecho histórico que marca el inicio de la formación de nuevas naciones, y por el cual existimos los que no somos de origen indígena puro, y para los cristianos significó la enorme fortuna de recibir la luz del evangelio, que es un sello característico de la cultura de América hasta nuestros días. Por ello, debemos ver este acontecimiento como lo que fue; un hecho que cambió la historia del mundo, y que hace que hoy seamos una nación que, aunque llena de problemas, tiene la esperanza de salir adelante, siempre y cuando aceptemos que nuestras raíces son tanto prehispánicas, como españolas, y nos sintamos orgullosos de ambas.

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