La intuición

La intuición no es un don que solo algunos tengan; es una capacidad que todos podemos desarrollar con ayuda de experiencias y sabiduría.


La capacidad de la intuición


Se habla mucho de la intuición, de ese sexto sentido, pero realmente ¿qué es la intuición? Una definición sencilla y clara de la escritora Shakti Gawain nos dice “es la sabiduría que habita en todos nosotros”, “es la brújula que todos llevamos dentro”.

En efecto, la intuición, dado que está relacionada directamente con nuestra sabiduría básica y profunda, es como un práctico instrumento que nos orienta cuando debemos afrontar decisiones, problemas y retos en nuestra vida diaria.

Seguramente tú la has experimentado en forma de corazonada, impulso visceral, algo que no te gusta o parece, y estarás de acuerdo en que esta fuerza nunca se equivoca.

Esta fuerza visceral vive dentro de cada uno de nosotros en forma de sabiduría profunda y conocimiento interno. Nosotros podemos tener acceso a esta maravillosa fuente de conocimiento por medio de nuestra intuición, un sentido interno que nos dice lo que siente que es bueno y verdadero para nosotros.

Hay una necesidad de ejercitar la intuición. Te preguntarás ¿por qué?
La intuición es una habilidad que a medida que nos civilizamos y educamos, la vamos dejando atrás porque llega un momento en el que ponemos más atención a lo que nos dicen que a lo que nosotros realmente queremos.

Por esta razón, es necesario reconocerla y alimentarla, no para que nos diga lo que queremos oír, sino para que en verdad nos transmita esa sabiduría profunda que elige lo mejor.

Podemos desarrollar la intuición: así como podemos aprender a pensar de manera lógica y deliberada, también podemos aprender a hacer mejores juicios instantáneos.

El poder de saber en los primeros segundos una respuesta, no es un don otorgado a unos cuantos afortunados: es una capacidad que todos podemos cultivar a nuestro favor.

Y en la medida que más escuchamos a nuestra intuición, mejores decisiones podremos tomar. Pero recuerda, aun cuando todos tenemos ese don, es necesario hacer esfuerzos para entrar en contacto con él.

Es importante permitir que, en un determinado momento, esa guía interna tome el timón y nos dirija, puesto que así llegaremos con seguridad al destino correcto.

No debemos preocuparnos, la intuición siempre está a la mano para señalarnos el camino que debemos seguir, y sólo necesita que nosotros se los pidamos.

Desde luego, escuchar esa voz requiere de confianza, atención y práctica. No ignoremos nuestras corazonadas, seamos capaces de obedecer sus sabios dictados.

Aunque no comprendamos las razones que emplea la intuición, es importante escucharla y hacerle caso, confiar en ella.

Si nosotros logramos abandonarnos y confiar en este poder interno, en vez de perder energía tratando de entender las razones, entonces utilizaremos nuestras fuerzas y creatividad para avanzar en la dirección que marca nuestro crecimiento.

La intuición no razona, sólo siente y pulsa si vamos bien o no, nada más, pero eso es suficiente para ver las cosas de otra manera, porque nos brinda un conocimiento distinto y nuevo.

Si aprendemos a sintonizarnos con nuestra intuición, sabremos tomar desde pequeñas decisiones de la vida diaria como decidir que se nos antoja más: salir o quedarnos en casa; ir a un lugar o a otro, estar a solas o en compañía de alguien; hasta tomar decisiones importantes y trascendentales como: ¿Valdrá la pena que después de todos estos años, me arriesgue a cambiar de trabajo o profesión? ¿Debo pasar el resto de mi vida atendiendo sólo las necesidades de mis hijos adultos, o padres y madres enfermos? ¿Voy por buen camino? ¿Estoy satisfecho con el curso que lleva mi vida? ¿Qué quisiera cambiar?

No es que la intuición te revele todo en tu vida, el camino del principio al fin, sino que nos irá mostrando, paso a paso, el trayecto que debemos seguir.

Es importante reflexionar acerca de la necesidad de ir madurando las soluciones. Si todas las respuestas nos brincaran completas, muy probablemente nos sentiríamos sobrepasados.

Te invito a que practiques lo anterior, a que permites que la intuición te guíe en tu vida, no la escondas y confía en ella.

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