Dar y recibir

No hablaremos de dar y recibir, sino de compartir la vida con toda su riqueza.


Dar y recibir


Hoy platicaremos sobre dos aspectos muy importantes de la interacción humana que deberían de estar en armonía: dar y recibir.

Sin embargo, hay personas más propensas a dar a los demás y otras que reciben mucho más de lo que ofrecen. No siempre somos conscientes de cómo somos nosotros y quienes nos rodean.

Es interesante saber que esto ha sido estudiado por el docente y psicólogo Adam Grant, de la escuela de negocios Wharton School en Estados Unidos, el cual clasifica a las personas en función de cómo se relacionan con su entorno:


Donantes:
Son aquellos que dan por sistema a los demás, en muchos casos para obtener su cariño y aprecio. Este grupo se divide a su vez en dos, importantes de definir:

Donantes estrella: son aquellas personas con criterio para gestionar su generosidad de forma inteligente. Saben cuándo dar, con quién, como y a cambio de qué. Por ejemplo: inversionistas que apoyan un negocio nuevo que llega a tener mucho éxito; los que realizan donaciones a causas sociales definidas y que los convencen.

Los llamados “felpudos”, a los cuales Grant define como personas que dan indiscriminadamente, de manera que su actitud se toma como una enfermedad, algo que necesitan hacer para sentirse bien.

Su entorno se acostumbra a la generosidad permanente hasta el punto que sus donaciones dejan de ser valoradas. Al contrario, si algún día no dan algo, entonces son señalados como seres crueles e injustos. El término felpudo está ligado a que todo mundo los pisa, y puede convertirse en una adicción.


Receptores:
Son los que reciben los favores del resto, ya se trate de dinero o de tiempo, y lo hacen en una cantidad notablemente superior a lo que devuelven.

Les gusta obtener más de lo que reciben. Inclinan la reciprocidad a su favor y ponen sus intereses por delante de las necesidades de los demás.

Creen que el mundo es un lugar competitivo, una auténtica selva donde se devoran unos a otros. Piensan que para alcanzar el éxito tienen que ser mejores que el resto.

En el trabajo, se promocionan a sí mismos y procuran que sus esfuerzos reciban los elogios que se merecen. No es que sean crueles o despiadados, simplemente piensan: “si no pienso en mí y me pongo por encima de todo lo demás….nadie lo hará por mi”

 

Equilibradores:
Buscan una armonía entre lo que aportan y lo que obtienen, y están atentos a las interacciones según este criterio. No es algo común dentro de nuestra sociedad.

 

Falsos donantes:
Bajo una máscara de generosidad, su estrategia es dar uno y quitar diez. Suponen una amenaza mayor que los donantes porque actúan de manera encubierta.

En este momento puedes reflexionar como son tus relaciones con los demás y que tipo de persona eres en el tema de dar y recibir.

Algunas medidas que se pueden tomar que propuestas por Francesc Miralles para lograr unas relaciones más justas y saludables son:

- Saber que nos impulsa a ceder: ¿por qué entregamos lo mejor que tenemos a todo el mundo constantemente?. El origen suele estar en una falta de amor en la infancia y un deseo de reconocimiento por parte de los demás.

- Si hay demasiados receptores a tu alrededor, que no paran de exigirte, hay que saber apartarse de ellos a tiempo y frecuentar otro tipo de compañías.

- Esperar la ayuda: aunque sorprenda, la inmensa mayoría de las donaciones se llevan a cabo a propuesta del donante, que ofrece su dinero, su tiempo o sus contactos para ser útil. Si ayudamos solo a quien lo pide expresamente y realmente lo necesita, habremos eliminados gran parte de las donaciones.

- Dar a quien lo merece y necesita: el último gran paso sería el elegir a quién damos. Pregúntate si tu relación con el receptor justifica la donación, y si esta ayuda es realmente necesaria, o bien ella lo puede hacer por si misma.

El objetivo es establecer relaciones justas con los demás y con uno mismo, y que cada persona asuma sus responsabilidades.
Llegados a este punto, ya no hablaremos de dar y recibir, sino de compartir la vida con toda su riqueza.

 

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