Huecos en las mañaneras

Las mañaneras de AMLO han demostrado estar carentes de estrategias, sustentos y fundamentos ante las incógnitas del pueblo mexicano.


Las mañaneras de AMLO


A lo largo de las últimas semanas muchos opinadores se han preguntado si son útiles las conferencias de prensa del presidente López Obrador. Las conocidas como 'mañaneras', por supuesto que le son útiles al presidente. Ya lo he comentado en este espacio que ahí marca su agenda, la que quiere, contesta lo que quiere dice barbaridades y todavía no pasa nada. A mucha gente le causa gracia, a otros les irrita y desespera; hay quienes ven al gran comunicador de las campañas y quienes ven a un hombre cansado al que se le va el avión –o el tren que es lo que él preferiría–. Pero más allá de la estrategia sobre las mañaneras podemos ver que también, muy a su pesar, en esos actos tempraneros se abren huecos en los que se empieza a percibir que realmente no tienen nada planeado, que se improvisa y que a más de dos meses lo que se respira es anarquía. Por lo mismo –como muchas cosas en política–, las mañaneras son un arma de dos filos y comienzan a desgastar a la figura del líder –dije desgastar no que perdiera popularidad o aprobación–. Aquí, unos huecos abiertos en esas mañaneras.

Acusar sin probar. Las acusaciones contra exfuncionarios, incluidos exsecretarios y expresidentes de la República, parecen haber tenido ya su mejor momento. Ahora caen en el recurso retórico de un evento de prensa. No sólo eso, repetidamente, ya sea en acusaciones como las mencionadas o en otro tipo de señalamientos y declaraciones, es evidente que tanto el presidente como sus colaboradores desconocen el orden legal de la cosa pública. Terminarán en problemas. Envalentonados con el ánimo pendenciero de la Presidencia, algunos colaboradores han decidido entrarle a los insultos y amenazas. Es el caso de Bartlett, amenazando a las empresas que si no hacen caso al presidente serán demandadas. No es poca cosa el uso del presidente como arma mortífera.

Enredarse con las propias palabras. Para no quedar mal en todos sus dichos, que son muchísimos todos los días, tiene que regresar a componer lo mencionado o a que tenga una consecuencia. Es el caso de decir que es inmoral trabajar en la iniciativa privada después de trabajar en el gobierno, una vez vencido el plazo que marca la ley. Es lo que opina él. También opina que no debe haber pensiones para ciertos puestos de responsabilidad. O sea, no quiere que haya gente que trabaje después de altos cargos. Es ridículo. Se entiende que algunos de sus colaboradores no lo necesiten, pues son millonarios o por razones de edad les será complicado trabajar. Pero que alguien que no ha tenido un trabajo formal los últimos 20 años piense que la vida puede llevarse sin trabajar habla mucho de la pobre concepción que tiene de la vida.

Se mete en pleitos. Bueno, eso quizá no es una falla, pues al presidente le encanta estar de pleito y ahora, pues ya se metió en uno en el que las patadas están buenas. Se trata de la transmisión de partidos de futbol. Es un pleito entre dos gigantes estadounidenses y empresas mexicanas metidas en el negocio del deporte y la televisión. El presidente debe honrar su palabra porque hay que consumir lo nuestro frente a Fox y Disney que, de seguir así las cosas, se quedarían con más del 75 por ciento de la transmisión, según dicen los que saben. Por opinar, el presidente ya se metió y tendrá que definir de qué equipo juega porque no le gusta ser árbitro.

Y como las mañaneras no paran, los huecos que abren, tampoco, así que pronto tendremos otros.

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