La presencia del presidente

Andrés Manuel López Obrador más que ser el presidente de México, es y será el protagonista de nuestro día a día por mucho tiempo, más vale irnos acostumbrando. 


AMLO y su protagonismo del día a día


El presidente es el tema. Lo que dice, lo que calla, sus amenazas, sus acusaciones, sus traslapes, sus resbalones; sus reuniones, sus deslices, sus ausencias; sus culpas, sus acusaciones veladas, sus omisiones. El presidente López Obrador es el único tema. Está presente todos los días en la vida nacional. Desde que amanece (como aquel chiste de la mosca que se levantaba muy temprano, se lavaba sus manitas, se lavaba su carita y a chingar todo el día) está diciendo esto, explicando aquello, señalando esto otro. No importa si sus conferencias llegan a ser una verdadera pachanga en la que sus colaboradores quedan exhibidos como incompetentes y buenos para nada. Lo importante es que ahí está él, señalando, pontificando, haciendo gestos cuando sus subordinados dicen burradas que hasta él se da cuenta de que lo que dicen no tiene sentido.

Las conferencias mañaneras son la forma que tiene nuestro presidente de comparecer ante sus ciudadanos, su manera de ser transparente y de someterse al escrutinio. Eventualmente da alguna entrevista, aunque cada día resultan más aburridas porque dice exactamente lo mismo que en las mañaneras. No hay dobles mensajes ni necesidad de interpretar sus palabras, lo que dice en un lado lo dice en el otro, no le importa qué tan avezado sea quien pregunta ni lo inteligente de la interrogante, él tiene su respuesta llena de rodeos que hace imposible hacer un encuentro interesante. A diferencia de sus antecesores, particularmente de Peña Nieto que daba un par de conferencias al año, nuestro presidente se presenta ante la prensa todos los días, lo cual se agradece; pero queda a deber, pues sólo hasta que se desató una tragedia ha sido capaz de manejar datos, cifras, fechas, información específica. No habrá transparencia en el gobierno, no habrá información sobre compras, no habrá gobierno en caja de cristal al que podamos ver por todos lados, será una caja opaca a la que será casi imposible asomarse. Es posible que no podemos llegar ni siquiera conocer la voz de varios secretarios. A cambio, conferencias diarias del presidente.

La omnipresencia del presidente harta a muchos pero también motiva a otros tantos. Esto tiene lógica. La oposición está descabezada. Nada pasa en esa triste instancia de nuestra vida política. No sólo es que la derrota fuese descomunal, es que sus liderazgos son de lágrima. La trágica muerte de Martha Érika Alonso, la gobernadora de Puebla, y su esposo Rafael Moreno Valle, reveló de nuevo la gran debilidad del PAN, su enorme vacío y la ausencia de personajes fuertes y con rumbo en ese partido. Además, el escenario electoral de este año para el panismo es, viéndolo optimistamente, un desastre, pues en Puebla y Baja California lo más probable es que les den una revolcada bárbara los de Morena. Lo más relevante del PRI ha sido la sumisión a Morena, su inevitable vuelta a la abyección y del PRD lo único que puede llamar la atención desde hace tiempo es su irrelevancia. Despunta Enrique Alfaro en su lucha contra la imposición y la ineptitud lopezobradorista. En ese sentido, MC puede convertirse en una oposición real y novedosa.

El presidente está en el escenario y es el dueño del mismo. Nada parece perturbar esa circunstancia. Amo de la escena, con el único guion a la mano, López Obrador seguirá de productor, actor y director, además de vender las palomitas y recogerlos boletos a la entrada. Esta película y el cine mismo, por lo pronto, se tratan de él. Habrá que acostumbrarse.

Te puede interesar: La presidencia municipal 

@yoinfluyo
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com