PAN: elección en lo oscurito

El Partido Acción Nacional pareciera ir cada vez a menos, este fin de semana elegirán a su próximo presidente y mucha gente no está enterada de esto por su poca audiencia.


presidente pan 


Es probable que no se sepa, pero el domingo el PAN va a elegir a su nuevo presidente. Es quizá la elección menos interesante en décadas. No sólo por el perfil de los candidatos, sino por el bajísimo nivel que tiene el partido en el interés de los ciudadanos. Cierto, es una contienda interna que compete a los militantes, pero ni siquiera parece interesar a la propia militancia. La escasa audiencia en redes que tuvo el debate (cerca de dos mil vistas) entre los contendientes, es una muestra del desinterés generalizado que hay sobre lo que se decida en ese partido. Serán unas elecciones en lo “oscurito”.

Resulta curioso que en el momento en que más se necesita una oposición, los partidos en ese lado de la contienda política no interesen a nadie. Tiene que ver con la nula expectativa que se tiene sobre su capacidad para enfrentarse a lo que se perfila como un gobierno autoritario, con mayoría aplastante en el Legislativo y con un presidente popular y dispuesto a tomar riesgo con sus adversarios. Ante una oposición reducida en la que abunda la mediocridad y el pleito interno, López Obrador ha optado por tener de adversarios a los medios, a la clase empresarial y a los que considera favorecidos por las políticas económicas de las últimas décadas. Para el presidente electo “los conservadores” no se agrupan ni se representan en un partido, son un sector de la sociedad que no está de acuerdo con sus políticas, lo cual le resulta más fácil, pues no hay un personaje enfrente sino una abstracción que es enemiga del pueblo. La respuesta a estos planteamientos, por lo menos desde la derecha, es decir, del PAN, han sido el silencio y un par de intentos de gracejadas. Su acción más destacada no fue sobre el ámbito nacional, sino en contra de la asistencia del dictador venezolano. Y es que el PAN mismo no sabe bien a bien qué representa, se avergüenza de sus gobiernos, aplasta a sus líderes, expulsa a sus inconformes. Incapaz de tener banderas se adhiere penosamente a las de otros. Más que enfocarse en el contrario, prefiere devorarse a sí mismo.

Desde hace años Acción Nacional se ha dedicado a cavar su tumba. No es obra de Anaya, él solamente mostró la profundidad del hoyo en que los montones de tierra caen día con día en palas de los propios militantes. Ahora en la derrota más seria de las últimas décadas, el panismo no tiene líderes ni rumbo. Acostumbrado al dinero tiene poco que ofrecer a sus propios militantes, a los que acostumbró a premios en efectivo. No hay debate, no hay personalidades, no hay ideas. Su guerra interna los tiene desahuciados. La aparición –literal– de la senadora Xóchitl Gálvez disfrazada de calaca en las sesión del Senado hace unos días, fue una muestra de lo que es hoy en día ese partido: una chusca y patética calavera.

¿El domingo el PAN elegirá su futuro? No lo creo. Puede ser que decida a sus enterradores. Es un partido en el que nadie puede crecer y en el que se premia la sumisión. Dicen que son más de 200 mil militantes. Activos y con ganas no debe haber más de 15 mil. Acabaron con la voluntad y la esperanza de su propia gente.

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