Otra manera de entender el Sistema Político: Un problema de diseño. (Primera parte)

La sociedad está alimentándose en forma generacional de una dieta de insípida porquería política.


Diagrama de David Easton (1957) en “An approach to the analysis of political Systems”.


En nuestros días lo que ha ido en detrimento del desarrollo de nuestro país es el desinterés generalizado de la sociedad mexicana por involucrarse en cualquier tipo de decisiones que le vinculen con sus derechos políticos. Se trata de una reiterada conducta del ciudadano que le hace ponerse un blindaje de apatía con relación a lo político, razonablemente a veces por causa del ruido social que daña la percepción individual de las cosas.

 

Lo que nos toca discutir aquí es que la sociedad está alimentándose en forma generacional de una dieta de insípida porquería política. Una dieta afecta sobre todo a las futuras conciencias ciudadanas con la falaz idea de que quien vive de lo político necesariamente se sirve de lo político. 

 

Aunque esta posición se verifica por desgracia en los acontecimientos políticos de México, su simiente vulnera la capacidad de crecimiento de la nación porque somete al pueblo a saberse perteneciente a una civilización movida solamente por miserables intereses; dicho de otra manera, nos hace creer que nada va a cambiar dado que estamos invariablemente condenados a la desgracia política en la que vivimos (En forma coloquial decimos “Aquí nos tocó vivir”). Y no menos entendible es esta expresión porque como se ha dicho los ejemplos que vivimos no verifican con el verdadero sentido de la política, aquel de servir a la humanidad en una búsqueda permanente de garantizar las mejores condiciones de vida para su plena realización.

 

Es así como desde la cultura cívica moderna comienza un bucle ininterrumpido en el que se presupone que el valor de lo político es execrable e incorregible, todo ello derivado por esta creencia sistematizada sobre la porquería política que desnaturaliza el valor auténtico y trascendental de la política. Tan grave se entiende este mal que en Max Weber encontramos una razón más en su libro El político y el científico en el cual dice que “Todo aquel que se daba a la política, mejor dicho que se valía del poder y la violencia era porque tenía un pacto con el diablo”.

Continuará…

 

@yoinfluyo

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