Por la dignidad del Derecho

Ante las decisiones del presidente, el Derecho no representa nada.


La dignidad del derecho


Llevo 25 años de dar clases, generaciones de jóvenes que sueñan con México han pasado por mi clase. Llevo 25 años de hablar de fray Francisco de Vitoria y sus títulos legítimos e ilegítimos de la conquista de las tierras de América; estudiamos todos los años a don Vasco de Quiroga desde su llegada en la segunda audiencia.

25 años de hablar de la importancia del Estado democrático de Derecho. El orden jurídico es el elemento cohesionador del Estado pues el pueblo es el ámbito personal del Derecho mientras que el territorio hace referencia al ámbito espacial de validez de la ley, y la autoridad es la que crea y aplica la ley de acuerdo a una división de poderes. Es el derecho el que limita el poder y busca con el Estado el bien común. Si se atenta contra el Derecho, se amenaza al Estado mexicano, se amenaza a nuestra patria.

Con mis alumnos hemos leído, cada año, casi todos los artículos de la Constitución. Por ejemplo: el 49 con relación al principio de división de poderes; el 87 con relación a la protesta que debe hacer solemnemente el presidente en la que se obliga a “guardar y hacer guardar la Constitución…”; el 89 que se obliga a promulgar y ejecutar las leyes que expida el Congreso, proveyendo en la esfera administrativa a su “exacta observancia”. Antes de entrar a vacaciones vimos el 16 que establece el principio de legalidad y que obliga a toda autoridad a fundar y motivar sus actos.

El 16 de abril, apareció un “Memorándum” que dejaba sin efecto la Constitución –no importa sí fue sobre una u otra reforma. Este memorándum se escribió y se leyó desde el poder, con las cámaras del poder, “con organillero de fondo” como burlonamente se advirtió en el video. Confieso que, en un principio, cuando oí la noticia, no lo podía creer. Es de esos momentos en que uno no se sorprende, pero que no puedes o no quieres creer que es cierto. Pero empezó a circular el video y, como muchos, pasé del silencio a la indignación. Escribí en un tuit: “Al presidente no le importa el Derecho.”

La debilidad del Estado es clara, no es de hoy, pero se ha recrudecido, se toman casetas en la cara de los policías; se asesina y la reacción inmediata de la autoridad es irse en contra del que piensa distinto, sin tocar a los criminales. Por si fuera poco, frente a la desacreditada legalidad, el presidente viola públicamente la Constitución y lo anuncia e instruye a su gabinete a no cumplir la Constitución, los obliga a cometer un delito –dicen muchos abogados– y todo esto … con organillero de fondo. La dignidad del Derecho ha sido pisoteada.

Al principio me sorprendió el silencio de las escuelas de derecho, de los políticos, del Poder Judicial … pero conforme pasaron las horas, salieron los comunicados: del Ilustre Nacional Colegio de Abogados firmado por Ángel Junquera, del Consejo General de la Abogacía Mexicana firmada por José Mario de la Garza, de la Barra Mexicana; Colegio de Abogados firmado por Héctor Herrera, de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa y muchos más. El exministro de la Corte José Ramón Cossío se pronunció en favor de estos posicionamientos y vimos en redes la indignación contra el orden constitucional. Quiero decirles que me sentí orgullosa de haber estudiado derecho, de dar clases de derecho a jóvenes. Se recupera la dignidad del Derecho a través de sus profesionistas.

Los tiempos nos llaman a encabezar la lucha por la dignidad. La dignidad del pueblo frente a la amenaza del poder sin legalidad. La dignidad de mujeres, niños y jóvenes frente a la amenaza de cancelar sus expectativas de crecimiento intelectual y material; la dignidad de nuestros trabajadores y empresarios, de los maestros y estudiantes, que no deben verse reducidos a las decisiones de quienes no reivindican el respeto al Derecho, a la legalidad y cuyas decisiones no reivindican el primado del bien común.

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