Los Avengers en el gabinete

Cuando aparecen los secretarios y secretarias en la mañanera es como el final de Endgame, donde salen un montón de personajes que la cámara nos va mostrando de uno en uno dando tiempo para que de lo más profundo del cerebro salga la información de quién es y en qué película salió y qué superpoder tiene.



Esta ñora es una madre amorosa, ama a sus escuincles, perdón, bendiciones sobre todas las cosas y por lo tanto, ha ido al cine a ver montones de películas por las que ni de chiste hubiera pagado un peso por ver, entre ellas varias de lo que se conoce como el universo Marvel, incluso en algunas ha logrado permanecer despierta durante toda la película. Esto en una ñora es un triunfo porque si una anda de arriba para abajo desde que Dios amanece y de pronto le dan un sillón más o menos cómodo –si el ñor anda de espléndido hasta tipo reposet– y le apagan las luces; tiene la sensación de que sus bendiciones están seguras a su lado… las probabilidades de que se eche un coyotito son más altas a que alguien sepa el nombre de todos los secretarios de estado de este gobierno.

Cuando aparecen los secretarios y secretarias en la mañanera es como el final de Endgame, y no creo hacer un temido spoiler –ya pasó casi una semana del estreno, si no la han visto es que ni ganas o hijos tienen– al decir que salen un montón de personajes que la cámara va mostrando de uno en uno, dando tiempo para que de lo más profundo del cerebro salga la información de quién es y en qué película salió y qué superpoder tiene.

En el caso de los secretarios, a esta ñora le queda claro que tres terceras partes de ellos tiene el poder de la invisibilidad, nadie los ha visto hacer nada y nadie es capaz de recordar en qué secretaria cobran su sueldo dos pesos menor que del presento-mi-plan-de-desarrollo-en-un-folder-baco-porque-engargolar-es-neoliberal. Y esta ñora dice a propósito que sólo cobran sueldo porque su invisibilidad impide no sólo que se vea si trabajan, sino que sus aportaciones por lo menos en lo que se enteró esta ñora del Plan de Desarrollo también son invisibles. No se sabe que ninguno haya cooperado con ideas, metodología o siquiera unos clips para que las hojas no volaran.

La cuarta parte de los secretarios –sí querido lector, esta ñora es buenísima en las fracciones porque son básicas para medir ingredientes de los pasteles– no tienen el poder de la invisibilidad –aunque a veces parecen desearlo–, por ejemplo, Doña Olga, secretaria de Gobernación, sí parece compartir con Clark Kent –esta ñora está perfectamente consciente de que no es de Marvel, pero le sirve para su comparación– que nadie la reconoce ahora que se pone los lentes: antes era mujer elegante, con el cabello impecable, trajes de buen corte y no usaba lentes en público, hoy se la vive aferrada a sus chalecos acolchados –quizá le ayudan a estar más cómoda con la desmañanada y el frío de las madrugadas– y más allá de eso, fue una ministra de la corte cuya función principal es decir si algo es apegado a la ley y, sobre todo, a la Constitución y esta ñora no escuchó que ha dicho algo sobre la atrocidad jurídica del memorándum de la Reforma Educativa. Se pone los lentes y se vuelve tan anodina como Kent a quien nadie en el periódico lo toma en cuenta.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, parece que aspira a ser una versión panzona de Spiderman. Fue traído de la “desintegración” de Thanos –¡no, no me quiero ir, Señor Stark!– y ahora vuela por encima de los problemas y las fronteras echando telarañas que no arreglan nada, pero dejan marcas de su ineficacia en el Grupo de Lima, en la compra de las pipas, en el desastre de la migración, en el abandono a los paisanos, en la falta de defensa de la promoción de México…

Del secretario de Comunicaciones y Transportes hoy sí se sabe que su superpoder no está en la vista, porque el cerro de Paula que va a impedir un poco, ligeramente las actividades del aeropuerto.

Ahora, que nuestro sí-uso-camionetas-blindadas-pero-sólo-porque-tienen-aire-acondicionado-y-hace-mucho-calor no parece ser un superhéroe. Al contrario, se parece cada día más a Thanos atrayendo hacia su mano más “gemas” de poder y usarlo para desaparecer: el instituto del Emprendedor, el Inee, el programa Paisano, las estancias infantiles, los apoyos a las personas con Sida y, aparentemente, está convencido de que está salvando a los mexicanos. Lástima que la realidad no sea una película que por larga que sea dura sólo unas horas. El sexenio está siendo más largo que la última de Avengers sin respirar y podría terminar como la anterior película, con la mitad del país pulverizado.

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