Los falsos dilemas

Las bendiciones de las ñoras son distintas de educar, aprender y cuidar; así como también para México han sido sus gobiernos.


Las Ñoras y los gobiernos de México


Cuando llegan los escuincles, perdón, las bendiciones a nuestras vidas hay un nuevo reto en la vida de las ñoras. De hecho, se convierte en el tema central por largo tiempo: la educación de ellos, para que los periodos en los que se comportan como escuincles insoportables, sean menores a los que, con arrobo, los vemos como una bendición. En ese proceso, usualmente una ñora piensa que ya le está encontrando el modo hasta que la segunda bendición aparece. Y resulta que todo, o por lo menos mucho de lo que había funcionado con el primero, no funciona con el segundo.

Aprender a conocer a cada una de tus bendiciones de tal modo que puedas encontrar, si tienes suerte, cómo lograr que se desarrollen de la mejor manera. O sea, suena bien bonito; pero toma mucho tiempo y lo tiene que hacer con mucho silencio, o sea, observando más de lo que se habla. Lo cual es una cosa muy difícil para cualquier ñora que se respete. Es que eso de hablar es tan lo nuestro.

El cambio de gobierno que ocurrió en nuestro país equivale a ese hijo con el que nada de lo que ya sabías o creías que sabías funciona –dicen algunos que este gobierno heredó de su “abuelo” Echeverría algunas de las mañas, pero como nosotras no educamos a su abuelo, vaya usted a saber– y tienes que superar el susto inicial de que es totalmente diferente para comenzar a aprender cómo reaccionar ante él.

Claro, si es que te interesa reaccionar frente a él. Porque, aunque como ñora me cueste señalar los errores de otras ñoras –esa fue una pequeña mentira, la mitad de nuestras conversaciones ñoriles se basan en ese tema, pero entre nosotras nada más– algunas renuncian. Dejan de lado a la bendición retadora o que no se amolda a lo que esperaban. Se meten en una coraza de indiferencia que normalmente acaba con un adulto que no pasó de escuincle berrinchudo y se queda así toda la vida, con una mamá que se pregunta: ¿Y por qué habrá salido así? Siendo sinceros, los mexicanos, en gran medida, hemos optado por este camino de indiferencia, de renuncia a la ciudadanía, viendo de lejos a los que hacían un poquito de participación.

El gobierno de hoy, por lo extremo de sus posiciones o por su desastrosa ineficacia, le apuesta a que se siga en la misma actitud de indiferencia. Desde la campaña una de sus armas favoritas es crear falsos dilemas, es poner todo en blanco y negro: exigir que haya gasolina es apoyar a los huachicoleros, exigir que el yo-estoy-bien-con-mi-conciencia-por-eso-me-paso-la-ley-por-donde-te-platiqué cumpla con procedimientos legales para adquirir cualquier cosa con el dinero público es apoyar también apoyar el negocio de los huachicoleros y ahí hasta decir que apoyar a los venezolanos es ponerte del lado del odiado Trump… ¿y de los huachicoleros? Los falsos dilemas paralizan porque son fáciles de tragar, pero difíciles de digerir.

Esta ñora ha observado a este gobierno, tal como observa las diferencias de sus bendiciones y, hasta ahora, está convencida de que el primer paso es desmontar esos falsos dilemas, no engancharse en discutirlos sino en cambiar la línea de diálogo. En buscar argumentos que destaquen las virtudes de la democracia, la participación, la solidaridad y la unidad nacional. En buscar la forma en que la incomodidad que muchos sienten frente al nuevo gobierno, no se quede únicamente en una conversación de café –que conste que esta ñora ama el café y no piensa renunciar a él ni al chisme con las amigas, ¿eh?– o en un mensaje reenviado de WA sino que se traduzca en acciones de presión a todos los partícipes en el gobierno, en todos los niveles, y sobre todo, que se consolide como parte del vivir la ciudadanía. Resolver el real dilema de la indiferencia con activa participación sí es una transformación que esta ñora desearía ver.

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