Expertos en estrategia militar y política advierten de peligro de una Nueva Guerra Fría

Debido a la creación de nuevas armas nucleares estamos al borde del inicio de una nueva guerra fría.



Expertos en estrategia militar y política internacional, han lanzado serias advertencias de que el mundo, especialmente, Europa por su situación geo-estratégica, afronta una “Nueva Guerra Fría”.

El trasfondo de esta alarmante noticia, que coincide –casualmente– con el actual 70 aniversario del acuerdo de la constitución de la OTAN, firmado el 4 de abril de 1949, que se celebra en estos primeros días de abril 2019 en Washington y Berlín, bajo la sombra de suspensión del Tratado para la Eliminación de Misiles Nucleares de Medio y Corto Alcance-INF, firmado en 1987 por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, presidentes de EE.UU. y la URSS. Este importante Tratado fue el acuerdo clave de desarme nuclear y significó el final de la Guerra Fría que existía desde que se construyera el Muro de Berlín en 1961 hasta su caída en 1989 y facilitó de hecho la Unificación de las dos Alemanias.

La amenaza de Trump, de suspender el Tratado INF, anunciada el 1 de febrero de 2019, so pretexto de que Rusia está vulnerando este vital acuerdo para la seguridad de Europa, por estar fabricando una nueva generación de armas nucleares y comenzar una nueva carrera de armamentismo este-oeste, entrará en vigor el próximo 2 de agosto 2019, si Rusia no corrige su actitud y cumple con las obligaciones del Tratado, lo que parece muy poco probable en este momento.

Sin embargo no se puede excluir, que Trump, con base en su lema de “America First”, está buscando una justificación para realizar, a su vez, una estrategia más ofensiva a nivel mundial para contrarrestar la iniciativa rusa de ejercer más control en el continente europeo en pro de su política hegemónica, emprendida con la anexión ilegal de Crimea y la ocupación militar de territorios en el este de Ucrania, el “Donpas”, así como ejercer un control más férreo sobre las ex repúblicas de extinta USSR, como p.ej. Georgia.

El supuesto cambio político-estratégico de Trump se perfila también en sus recientes críticas de la OTAN, por su antiguado equipamiento militar y la deficiente capacidad de sus fuerzas de defensa especializadas para cumplir, en las actuales circunstancias, su misión de garantizar la seguridad e integridad territorial de sus 29 miembros.

Ante esta presión del mandatario de EE.UU., como miembro de los 29 de la OTAN, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jens Stoltenberg, anunció al término de las actividades del 70 aniversario ante los representantes de los países miembros de la OTAN, un amplio plan de medidas de incrementar y reforzar la presencia de las fuerzas de la OTAN en los territorios de los estados del Báltico y en la región del Mar Negro para corresponder las provocaciones y “frentes” abiertos por Rusia.

El grupo de expertos americanos y europeos, e incluso rusos, ante el supuesto de que tanto Rusia como EE.UU. hayan iniciado actividades de rearme nuclear más sofisticado, llegan a la conclusión de que el mundo tiene que prepararse para la desaparición del Tratado INF, después de que el 02.08.2019 expire el ultimátum que puso Trump a Rusia. Entonces sería muy probable que la época de paz que se vivía desde la firma del Tratado INF está a punto de terminar y podría dar lugar a una “Nueva Guerra Fría”.

En la última “Conferencia de Seguridad de Múnich”, que se repite cada año en enero, el organizador responsable de este evento, profesor Wolfgang Ischinger, constató que desde el estallido del conflicto entre Ucrania y Rusia, agravado por la anexión de la península de Crimea y la militarización de amplios territorios en el Este en 2014, la situación de seguridad en Europa ha empeorado tanto desde que entrara en vigor el Tratado INF en 1987.

En la actualidad y aun con el Tratado INF el factor inseguridad ha aumentado tremendamente a raíz de los continuos patrullajes aéreos, marítimos y terrestres que ejerce Rusia, obligando a las fuerzas de la OTAN a tomar por su lado medidas para contrarrestar que las regiones limítrofes de los países del Báltico y de Ucrania, incluso la organización de grandes maniobras militares como demostración de fuerza, igual que Rusia, para justificar también los desplazamientos de contingentes militares.

La situación de inseguridad actual entre Rusia y de EE.UU. refleja, en términos generales, una gran desconfianza por las supuestas actividades estratégicas de las dos potencias, a sabiendas de que una nueva estrategia requiere nuevas armas tecnológicamente más sofisticadas y más potentes.

Un nuevo armamentismo descontrolado llevará, sin lugar a dudas, a un mayor equipamiento y desplazamiento estratégico tanto en países aliados de ambas potencias, que repercutirá en primer lugar en la estabilidad del “viejo continente europeo”.

En esta previsible constelación y expansión de fuerzas entre Rusia y sus aliados regionales en Este, y Estados Unidos y sus aliados en occidente, que repercutirá a nivel internacional, se encuentra China.

El “Coloso Chino”, considerado desde antaño como “el indivisible peligro amarillo”, con su explosión demográfica, su inmenso crecimiento económico y tecnológico, junto con sus pretensiones de llegar a ser la primera potencia que encabeza la economía mundial, representa una gran incógnita en esta carrera armamentista.

Cabe recordar que, en la actualidad, China, fuera del contexto de las potencias oeste-este, llama la atención con el comienzo de su inmenso, supradimensional y de multimillonarios poco calculable proyecto de la “Nueva Ruta de Seda”, nunca visto en la era moderna, hace pensar en una política de conquista de mercados hegemónica, aunque sea a mediano largo plazo.

Pareciera que China, siempre y cuando pueda mantener su estabilidad política y expansión económica, busca desde ya asegurar para un futuro nuevos mercados transcontinentales a través de unir los países geográficamente ubicados en la “Nueva Ruta de la Seda”, desde su territorio en Asia a Europa occidental, creando una inmensa infraestructura.

China ya ha comenzado su proyecto con inmensas inversiones, de miles de millones, para contraer compromisos y contratos de cooperación con gobiernos, empresas y administraciones estatales, también con joint ventures, para conseguir nuevos mercados en los países ubicados en la “Nueva Ruta de Seda”.

Parece que China persigue una estrategia diferente que las potencias americanas y trata de convertirse sigilosamente en una potencia con gran hegemonía en grandes zonas y regiones industrializadas.

 

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