¿Por qué el encono de Sánchez Cordero contra la familia?

Consuelo Mendoza fue presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia. Es licenciada en Educación y maestra en Ciencias de la Familia por la Universidad de Santiago de Compostela.



“Vamos a tratar de cambiar el sistema patriarcal por un sistema de democracia familiar” afirmó entre otras cosas la futura Secretaria de Gobernación en reciente entrevista.

Ahora resulta que lo verdaderamente importante para Olga Sánchez Cordero no será la seguridad nacional, o la política exterior, o la relación del Ejecutivo con los gobiernos estatales, o la convivencia armónica.

¡No! Para la futura Secretaria de Gobernación más trascendente que la relación del Ejecutivo con los gobiernos estatales es meterse hasta la cocina de nuestras casas, regular la relaciones entre los esposos y decirnos como debemos vivir, cómo organizarnos, cómo empoderar a nuestros hijos y todo en aras de su gran ideal, de su magistral proyecto: “democratizar a la familia”.

Por supuesto que esta “democratización de la familia”, aplica solo a las que están integradas por un papá y una mamá, porque es en ellas y no en las cada vez más numerosas familias monoparentales, donde pudiera darse el sistema patriarcal en el cual la mujer es presa de roles y estereotipos que la “obligan” a que se “dedique primordialmente a las tareas domésticas”.

No entiendo el encono de la señora Olga para con la institución familiar tradicional. Bastante daño le hizo ya en su posición como Ministra de la Suprema Corte impulsando el aborto y la legalización de la mariguana, para ahora tener como proyecto primordial el seguirla atacando con su supuesta “democratización”.

En los difíciles momentos que estamos viviendo en nuestro país, en que todas las estrategias del gobierno han fracasado para recobrar la paz y erradicar la inseguridad y la violencia, los mexicanos necesitamos, requerimos acciones concretas que alimenten nuestra esperanza. Se necesita garantizar que todos los niños y jóvenes tendrán la oportunidad de construir un mejor futuro y para lograrlo se requiere fortalecer a la primera célula de la sociedad… pero para la señora su prioridad, “su proyecto” es impulsar la democratización de la familia.

Quizá hay que explicarle a Doña Olga que antes de intentar meterse a la cocina de las casas, debiera velar porque cada familia tenga un espacio digno de llamarlo hogar; que si hay familias que ocultan a sus discapacitados hay miles y miles de padres y madres que no reciben el apoyo del gobierno para proporcionarles a sus hijos con discapacidad la educación especial y el servicio médico que requieren.

Supongo que siendo una estudiosa del derecho, la futura Secretaria conoce muy bien todos los tratados, leyes e instituciones dedicadas a la salvaguarda de los menores, sin embargo ella pretende que dejen de ser objetos de protección.

Hasta ahora, no he conocido a ningún niño que se sienta feliz porque le van a aplicar una vacuna, o que prefiera lo nutritivo en lugar de las golosinas, o que elija libremente asistir a la escuela a diario; pero hay que protegerlo y para ello se requiere forzosamente de la responsabilidad de los padres que además tienen la obligación de hacerlo.

No es difícil adivinar su intención cuando habla sobre convertir a los menores, de objetos de protección a sujetos plenos de derecho, para que el estado usurpe así el derecho natural de los padres y dejar el camino totalmente abierto a los adolescentes para el uso de anticonceptivos, abortivos e incluso la práctica del aborto, sin que los progenitores se enteren o puedan intervenir. La señora ex ministra está cambiando de puesto, pero no de intenciones…

Ciertamente las mujeres tenemos mucho camino que andar y muchos terrenos que conquistar, pero quien tiene consciencia de su dignidad como persona, entenderá que los roles de hombre y mujer; papá y mamá, no son antagónicos sino complementarios.

A mí no me gusta que nadie, sin mi autorización, pretenda entrar en la intimidad de mi hogar, me diga qué es lo que debo hacer en mi papel de esposa y madre, o cuáles deben ser mis prioridades.

Tampoco me gusta que usurpen mi derecho y deber inalienable de la educación de mis hijos; y mucho menos que alguien investido como servidor público pretenda manipular mi autoridad en casa y decirme de que manera debo actuar.

Aun cuando hay mucho camino que andar para la mujer, no hay roles ni estereotipos que la puedan detener cuando se decide por una meta, no hay mejor motor que la familia, ni tiempo mejor utilizado que el de educar a los buenos ciudadanos que requiere México.

Hoy la mujer un enemigo más que trata de manipularla y no es el hombre. El feminismo radical hoy la arrastra, usa y convence de una lucha absurda contra los varones, e intenta despojarla de su esencia.

La señora Sanchez Cordero es una de esas activistas que ha usado el poder y ha manipulado el derecho para lograrlo.

No fue una buena maestra en la Facultad de Derecho y no fue una buena Ministra; espero que antes de su próximo cargo se despoje de su enorme soberbia, se detenga a analizar qué hizo bien para lograr un matrimonio de alrededor de 50 años y procure en su cargo privilegiado hacer realidad el Bien Común. Hoy tiene la oportunidad.

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