La pedagogía de Cuarón, Roma y su legado

"Roma” más allá de sus nominaciones y Óscares ganados; una gran enseñanza para todos los mexicanos.


La enseñanza de Roma


Sin duda para muchos mexicanos los premios de la Academia han sido tema de comentarios a lo largo de estos días. Y más aún a sabiendas que una película mexicana ostentaba 10 nominaciones.

Más allá del número de éstas conviene rescatar los aprendizajes que nos deja este trayecto. Pues no en vano la polémica levantada ni las múltiples críticas a favor y en contra.

Y es que la primera pregunta que surge es: ¿nos alegra que a un mexicano le vaya bien? Porque tal pareciera que depende las circunstancias y el contexto. Si no cubre con cierto perfil, denostamos los méritos obtenidos.

Y es que resulta insólito ver el reconocimiento al director de la película y no en la misma equidad a su reparto actoral.

¿Realmente demerita el trabajo ser de origen indígena?, ¿eso da derecho a decirle peyorativa y despectivamente “india”?, ¿le da derecho a cierta actriz de trayectoria y renombre comentar “es la suerte de las feas”?

¿Sorpresa o confirmación?, el enemigo es de casa. El primero en envidiar el éxito limpio del prójimo es de la misma tierra. Gran enseñanza de Alfonso Cuarón Orozco: no responder con agresión.

Y es que Roma es un éxodo de la zona de confort a la confrontación de la realidad. No enjuicia, pero si denuncia, señala sin gritar, reclama sin atacar, pondera sin vanidad.

Y es que todos en su momento hemos sido “Cleo” (personaje interpretado por Yalitza Aparicio). Cuando de cara a otro país somos catalogados con despreció como “mexicano”. Cuando hemos confiado en alguien y nos ha atrapado con su seducción y al final nos ha defraudado, cuando hemos tenido una pérdida, duelo, renacimiento.

Nuestro hogar, en algún momento, fue el de la película, nuestros sentimientos en algún momento fueron los de Cleo, los de Sofía (personaje interpretado por Marina de Tavira).

Roma ha venido a ser una cátedra de vida para cada uno, durante la película, pero más aún después de ella.

Aplauso de pie a Cuarón por su amor a México. Por mostrarnos cuán valioso es un trabajo de empleada doméstica, lo valioso de una familia unida, lo valiente de ser honesto. Lo actual y relevante que es ser caballeroso. Lo trascendente que es no mentir.

Felicidad entera cuando de mexicano a mexicano se entrega un Óscar ganador. Emotivo abrazo de Guillermo del Toro a su colega triunfante. Eso es una cátedra de verdadero nacionalismo, patriotismo y fraternidad.

Veamos Roma con ojos que pregunten, que cuestionen y que aporten. No se puede ver el filme y generar solo crítica cineasta. Ahí también Dios habla y seguro tiene algo importante que decirnos. “El que tenga oídos que oiga” (Mt 13,9).

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