Los partidos políticos: ¿camino o meta?

México pasa por grandes cambios políticos a los que los partidos tendrán distintas posturas.


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La vida política de nuestro país ha tenido numerosos momentos imperantes en los últimos meses. Y en medio del huracán de cambios que ya están implementándose es atinado preguntarse: ¿Cuál es el papel que se espera de los partidos políticos de cara a los retos y necesidades que la sociedad vivimos día a día?

¿Qué tan nacionalista resulta la nomenclatura “oposición” en una comunidad de busca la unidad, el proceso y el bienestar con independencia de la ideología con la cual hay identidad y en su caso afiliación?

¿Por qué son escasas las ocasiones en las que vemos que los miembros de los partidos coinciden en puntos de acuerdo? El sensacionalismo en su mayoría arroja momentos de discrepancia a raíz de ser “mayorías responsables” u “oposiciones responsables”. ¿Se trata de estar en contra?

Debe quedar claro que los partidos no son gobernantes, pero en ocasiones se asumen como tal. Nos gobiernan personas que pertenecen a partidos políticos, o en contadas ocasiones los ya proclamados “independientes”. Y la responsabilidad de gobernar debe imperar siempre; pues en ocasiones pareciera ser que la fidelidad es a los intereses partidistas y no a los ciudadanos, a la Nación.

¿Serán necesarios los partidos? Sin duda todo organismo que procure la justicia y el bienestar de las personas siempre será necesario. Lo complejo es cuando estos grupos capitalizan intereses de otra índole, lo afirmaría en una analogía ad hoc Georges Duhamel: “Soy fiel a mi mujer, no es ningún mérito: la amo”.

¿Es entonces camino o meta el partido político? Pues afirmaría Mario Benedetti: “Nos han enseñado que el fin justifica los medios, pero recuerda siempre cuál es el fin, tu especialidad siempre fueron los medios y éstos deben ser contundentes”. Necesitamos medios para llegar al fin, pero no pueden ser necesidad los fines son los medios.

Los partidos políticos son instrumentos de construcción. Se requiere de más responsabilidad e innovación que poderío y sectarismo. Pues ¿cómo exigir coherencia si los hechos gritan tanto que no dejan oír los dichos?

¿El equilibrio está en que los de la izquierda les contrarresten en a los de la derecha? ¿Son los rudos contra los técnicos? ¿Son los ricos contra los pobres? ¿Los conservadores contra los no conservadores? Y los demás ¿se autodenominan del centro?

Todos necesitan centro, no perder de vista el sano equilibrio. Con actitud profética anunciar y también denuncie lo que no esté dentro del marco moral-legal. Sin embargo, hoy requerimos partidos con más sentido de pertenencia a la gente, con más responsabilidad, con mayor expansión y menos capillismos. Con alegría en el servicio, la libertad y con capacidad de disentir y escuchar las críticas constructivas.

Si los partidos políticos tienen aún larga vida, que no busquen la supervivencia, menos la agonía asistida. Que haya una vida fructífera, que se expanda, como oxígeno en el ambiente, como torrente sanguíneo que beneficie a todos. No sería alentador ver partidos que sólo se ven a sí mismos, necesariamente se requiere una mirada con horizonte, lejana para ampliar el espectro, pero cercana para no perder detalles.

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