El regreso de la ultraderecha

Lo primero que debemos hacer ante los movimientos de ultraderecha que están surgiendo, es entender el porqué de su pensamiento.


 


Grecia, Suecia, Italia, Alemania, Escocia, Noruega, Dinamarca son solo algunos ejemplos de las naciones en las que la ultraderecha ha resurgido como cuando se le sopla a una brasa.

Desde la derrota de la ultraderecha en la Segunda Guerra Mundial, las ideologías afiliadas en Japón, Alemania e Italia, han sido relegadas a cuestión de locos y renegados sociales, pintando como tribu urbana a quienes aún portan esvásticas y sueñan con el Führer.

Para terror de muchos, eso cambia poco a poco, pues en occidente los individuos han empezado a perderle la paciencia a los liberales y a las promesas de paz globalistas, han visto a sus familias amenazadas por los refugiados violentos, y sus bolsillos amenazados por los bancos.

Otros analizan la participación de Alemania en la guerra bajo otra perspectiva y la justifican, argumentando las injusticias históricas cometidas contra los germanos, y hay incluso quienes pasan a negar por completo cualquier evento de exterminio contra otras razas, llamándose así los “holohoax denier” como referencia a las palabras “holocoast” o holocasuto, y “hoax” del inglés “broma”.

Estos “neo-nazis” marchan en protesta por las calles de las principales ciudades del mundo, con escudos y bastones, dispuestos a defenderse de atacantes, en formaciones militares y cánticos nacionalistas.

Estos nuevos bandos de derecha se componen por varios subsectores y facciones interconectados por internet:

El grupo más reconocible serían los trolls, agrupados en sitios de fourchan en la sección de “pol” o “políticamente incorrecto”; se asocian facciones con el propósito de organizar raids o asaltos a diversas páginas web, personalidades o videos de youtube, equilibrando la balanza de la opinión pública a su favor generando presencia.

Están también las organizaciones racistas como el KKK o sus remanentes, junto con las organizaciones de skinheads, todo esto entiéndase como grupos violentos de personas dispuestas a confrontarse físicamente con grupos opuestos a las ideas que profesan, fenómeno que se ha expandido y popularizado en Europa también.

Por último, como pilar de este nuevo movimiento están los identitarios, un grupo de ideólogos que pretenden reivindicar a la raza blanca ante las amenazas de grupos musulmanes en contra de la cultura occidental.

Ahora bien, antes de descartar a todos ellos como maniacos, debemos considerar un par de cosas, para empezar que los grupos de izquierda han llegado a demostrar ser mucho más violentos a priori.

En segundo lugar, igual que cualquier otra ideología, estas personas tienen razones por las cuales se han visto orillados a creer en los ideales que profesan; desde la crisis migratoria hasta las políticas de identidad que benefician a todas las etnias menos a la suya y el incesante asedio del neo-feminismo y liberalismo rabioso. Sería interesante ver las cosas desde su óptica antes de juzgar.

A diferencia de lo que te han enseñado, los nazis son personas también.


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@yoinfluyo

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