La compraventa de diputados del PVEM y Morena

Los millones de mexicanos que votaron por AMLO, esperando la multimencionada Cuarta Reforma, verán, junto con el resto de la ciudadanía, que dicha reforma equivale al retorno de aquella otra, la inaugurada por Plutarco Elías Calles al fundar el PRI.



¡Ya ni la burla perdonan!

MORENA inició su reinado legislativo en el Congreso de la Unión dando señales claras de que piensa seguir el ejemplo de los monarcas de antaño: gobernar de modo absolutista. De que así iba a ser, poca gente lo dudaba. MORENA, con toda la indiscutible legitimidad que conquistó en las urnas en julio pasado, no deja de ser lo que son sus verdaderas raíces: PRI y PRD en sus más nefastas, vetustas y corruptas versiones. Basta ver a AMLO: priista de los de ayer por donde quiera que se le vea. MORENA hizo cumplido honor a su árbol genealógico al comprar a cinco diputados del PVEM para acabar de sellar su mayoría legislativa. Para MORENA es un triunfo; para la democracia mexicana, una vergüenza.

Pero eso no le produce comezón en el alma a MORENA, ni tampoco al PVEM. No es la democracia el punto central de las preocupaciones de esos partidos, y México lo va a tener que experimentar en carne propia de aquí en adelante. Del PVEM siempre se ha sabido que más que un partido político, creado sobre sólidas bases doctrinales, filosóficas, y con miras auténticamente democráticas, es simplemente una empresa, orientada a las ganancias económicas, poseedora de un know-how innato para acogerse a la sombra del partido más fuerte del momento. En otras palabras, es un partido parásito. Y los millones de mexicanos que votaron por AMLO, esperando la multimencionada Cuarta Reforma, verán, junto con el resto de la ciudadanía, que dicha reforma equivale al retorno de aquella otra, la inaugurada por Plutarco Elías Calles al fundar el PRI. O incluso a la realizada por Don Porfirio, cuando no se movía ni una hoja de árbol en México sin su bendición.

Pero el enroque legislativo realizado descaradamente por MORENA y el PVEM no sólo significó una vil venta de nombres (como si el Poder Legislativo fuera un mercado de esclavos). Fue una traición a la ciudadanía. Los electores que votaron por esos cinco diputados que brincaron del Verde a MORENA lo hicieron porque creyeron en lo que el partido del tucán les ofreció en las campañas. Esos ciudadanos no votaron por MORENA. El cambio, decidido unilateralmente por el PVEM traiciona a quienes votaron por sus candidatos. El cambio debería haber sido aprobado por los votantes que los eligieron para que llevaran a cabo la plataforma legislativa de los verdes, no la de MORENA; no se trataba de una decisión que pudiera ser tomada por la cúpula partidista.

En todo caso, sería pertinente que el INE o el TRIFE o cualquiera que sea la autoridad responsable de atender estas cuestiones, meta sus manos en este asunto. Lo mínimo que se podría hacer sería reducirle al PVEM el número de votos que se depositaron en favor de los diputados vendidos y descontarle los recursos financieros que le corresponderían por esos votos, así como ver si ese descuento no afecta su registro como partido. Dichos votos, y dichos recursos, por otra parte, no podrían ser transferidos a MORENA puesto que el voto ciudadano no fue a favor de ese partido en los distritos a los que pertenecen los legisladores comprados. La voluntad ciudadana debe privar sobre las conveniencias partidistas.

Y ¿qué decir de la tranza permitida por el Senado, regido por MORENA, al permitir al gobernador Velasco, del PVEM, hacer sus cabriolas legales para ser simultáneamente gobernador y senador?

De verdad que ni la burla perdonan.

¿Hasta cuándo estará la ciudadanía dispuesta a aguantarle a MORENA y a sus mercenarios que hagan lo que se les venga en gana?

@yoinfluyo
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